El fondo de reestructuración de la banca deja en manos del supervisor las decisiones

El documento base de integración se anunciaba para junio.

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León

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La evidencia de que el nuevo escenario financiero exige una reestructuración del mapa de las cajas de ahorro (los expertos auguran que, como mucho, quedarán la mitad de las 45 actuales) llevó a las entidades autonómicas de más peso a encargar a la consultora KPMG el análisis de la situación real de cada una y la búsqueda de la fórmula de integración más competitiva y menos lesiva para los «intereses territoriales». Eso después de que los partidos políticos autonómicos intentaran «cerrar» el mapa financiero autonómico antes de que la anunciada reforma de la Ley de Cajas diera vía libre a las fusiones interregionales, y dejase a un lado el veto que hasta ahora pueden ejercer las comunidades autónomas.

La situación financiera ha precipitado de hecho esta reforma. Aún sin modificar la Ley de Cajas, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), el fondo de rescate de la banca (y especialmente de las cajas) española, deja en manos del Banco de España y de la vicepresidenta económica la decisión sobre qué entidades pueden acceder a este dinero público, y en qué condiciones. PP y PSOE han pactado ya que aquellas autonomías que se opongan a las fusiones interregionales pueden perder el derecho de acceder a este fondo de recuperación de las entidades en dificultades.

Tampoco aprobará el Gobierno ni el supervisor cualquier operacion, ni fusiones cuyo impacto en el erario público se considere no recomendable por las autoridades económicas.

De momento Cataluña y Andalucía son las dos autonomías que llevan el proceso de fusión de sus cajas más avanzado, aunque no sin dificultades. Castilla y León está también en este grupo avanzado de las negociaciones. De momento, no se han planteado fusiones interregionales, pero no se descartan.

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El caso es que en este nuevo contexto el Banco de España ha advertido a Caja España y Caja Duero que se dejen de fórmulas intermedias y negocien directamente la fusión. Un proceso que «sigue abierto» a Caja Burgos, Círculo Católico, Caja Ávila y Caja Segovia.