El Gobierno definirá este año todos los impactos de la autovía a La Robla
El Ministerio de Fomento ultima el estudio informativo de la carretera para conocer qué consecuencias aparejará en términos económicos y medioambientales

El Gobierno considera la León-La Robla como una alternativa al peaje del Huerna.
El Gobierno ultima el estudio informativo de la futura autovía León-La Robla con el compromiso de publicarlo antes de final de año, lo que podría fijar el inicio de las obras en el 2010, siempre que el periodo de consultas avance según las previsiones gubernamentales, sin contratiempos, y pueda encargarse la redacción del proyecto constructivo en los primeros meses del próximo año.
El subdelegado del Ejecutivo central en la provincia, Francisco Álvarez, asegura que la primera fase está «muy avanzada», con las diferentes opciones, hasta tres se han planteado, en las consejerías de Urbanismo de los ayuntamientos afectados. «Durante este periodo analizamos las distintas posibilidades para la construcción de la carretera y recogemos los principales impactos que puede tener determinado trazado para establecer los grandes corredores por dónde puede transitar la infraestructura», explica Álvarez, quien no aventura ninguna fecha para ver adjudicada una autovía que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero planteó como una alternativa al peaje del Huerna, ante la imposibilidad de liberarlo completamente, como había comprometido.
No obstante, el subdelegado del Gobierno sí avanza que los resultados de este estudio estarán en el 2009. «El proceso comenzó el 12 de septiembre del 2007 y salió con un plazo de elaboración de 24 meses, aunque en diciembre hubo una modificación para incluir la conexión con la red de carreteras del sureste, es decir, con la ronda noroeste, por lo que estará terminado antes del mes de enero».
Criterios. En la actual etapa administrativa, el Gobierno, en colaboración con las entidades locales, completará el análisis de los réditos económicos que puede aparejar esta conexión para los municipios anclados a ambos flancos del eje y fijará las consecuencias medioambientales de su ejecución. Luego expondrá al público los distintos trazados.
Opciones. «Está previsto que aparezcan tres corredores -”aclara Álvarez-”; uno discurre por la vega del río Bernesga, al este de Cuadros, Pobladura y Sariegos, mientras que aparece otro, más próximo a San Andrés, al oeste de la ribera, y, por último, el paralelo a la actual N-630».
El trazado de esta carretera tendrá 22 kilómetros de recorrido, asentados en dos calzadas de siete metros de anchura, con arcenes exteriores de 2,5 y uno interior de un metro.
El tamaño de la mediana estará justificado mediante el estudio técnico , que contemplará el radio de planta, la visibilidad de la parada y la necesidad de incrementar el número de carriles durante el periodo de vida útil del enlace.
Una vez elegido el pasillo viario más idóneo, el Estado examinará dos propuestas, con sendas velocidades de proyecto de 120 y 100 kilómetros por hora.
La definitiva dará al traste con la actual carretera nacional, considerada como un punto negro por su alta tasa de siniestralidad, y completará un nuevo tramo de la A-66 o Ruta de La Plata, de Gijón a Sevilla.