Reportaje | maria jesús muñiz
Maestro dentro y fuera de los fogones
Cocineros de todo el país rindieron anoche un emotivo homenaje a Carlos Domínguez Cidón, al que acudieron también el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y la consejera de Cultura
María José Salgueiro, Jorge Domínguez Cidón, el presidente Juan Vicente Herrera y la mujer de Cidón,
Había sobre todo blancos uniformes con los estrellados cuellos azules de Euro-toques, pero costaba hablar de cocina. Bullían los recuerdos de los fogones, pero no los de los aromas y las sustancias, sino los del compañerismo, la entrega, la vocación, el empuje y el entusiasmo con que el desaparecido Carlos Domínguez Cidón sazonó las experiencias de todos los que compartieron con él alguna aventura. Y se repitieron casi hasta el empacho las palabras que mejor definen al chef leonés: sencillez, curiosidad, trabajo, disponibilidad,... «Alimentaba con su amistad todo aquello que le rodeaba», agradeció Pedro Subijana, mientras recordaba cómo apareció un día en su cocina para aprender del maestro vasco, y cómo desde entonces la amistad les llevó a compartir hasta la formación gastronómica de su hijo Noé.
Generoso y discreto, también le recordó Juan Mari Arzak, quien definió al cocinero de Astorga como un «hombre mágico, capaz de vender vivencias». Reclamó para él un homenaje permanente en la ciudad: «Un monumento, una calle,... No se puede olvidar a quien tanto hizo por León». Carlos «el de León», recordó Subijana. Así le conocían. De su defensa sin tregua de los productos y los productores de la comunidad fueron partícipes todos cuantos le conocieron, desde sus compañeros cocineros hasta las autoridades. Lo mencionó el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quien lamentó de nuevo el dolor de la pérdida del amigo, pero mostró el agradecimiento a quien «fue un hombre defensor de lo leonés y de lo castellano y leonés, que entendió su capacidad de promocionar esta tierra a través de la cocina».
También añoró el presidente el «gran corazón de este hombre grande», su talento como innovador en la cocina y su afán de apoyar cuantos proyectos implicaran la promoción y el conocimiento de los productos autóctonos.
En ello incidió también Pedro Mario Pérez, delegado de Euro-toques en Castilla y León, siempre emocionado en el recuerdo. Anunció que uno de los proyectos en los que más se volcó Cidón, la promoción de las setas en la cocina, especialmente a través del Buscasetas (semana gastronómica que desde hace más de una década se celebra en toda la comunidad en noviembre), le rendirá homenaje en breve. «Los restaurantes que participen podrán enviar sus recetas, un jurado elegirá a las mejores y se editará un libro de homenaje al maestro, que tanto nos ha aportado y que tanto va a seguir aportando». También tendrá su protagonismo póstumo en el proyecto nacional de fomento del turismo gastronómico «Saborear España».
Cidón, en fin, siempre en el recuerdo. Como en el de Jesús Calleja, que cuando aún era un peluquero en la calle Padre Isla entró un día a comer en el restaurante que habían abierto al lado, el Vivaldi. «No entendía nada de aquella carta, ni de la presentación de los platos que me pusieron. Pero aluciné tanto con aquellos sabores, aquella forma de atender, que cada cosa que he celebrado desde entonces lo he hecho en el restaurante de Carlos y Jorge. Allí aprendí a comer, y encontré un amigo».
Cidón, maestro también en la amistad y el recuerdo.