Rescatado el cuerpo del minero atrapado por un derrabe en Cerredo
Las brigadas trabajaron más de 41 horas hasta acceder al lugar del accidente
Las brigadas de rescate lograron al fin en la madrugada de ayer llegar hasta el lugar donde se encontraba sepultado Gerardo Fernández Rubio, el minero que quedó atrapado por un derrabe en la mañana del martes. Después de más de 41 horas de intenso trabajo, los equipos pudieron acceder a la zona donde se produjo el accidente, y recuperar el cuerpo del fallecido, que fue trasladado al hospital de Cangas de Narcea, donde se le realizó ayer la autopsia. El minero será enterrado hoy en esta localidad, donde residía; mientras los técnicos determinan cuáles han sido las causas del accidente. Los trabajos para rescatar al trabajador, de 34 años y padre de un niño de cuatro, han resultado especialmente difíciles por el continuo desprendimiento de escombro en la zona donde se encontraba sepultado. Una situación que obligó a los equipos de rescate (más de 60 personas han trabajado en turnos ininterrumpidamente desde que se produjo el derrabe) a apuntalar la zona con cuadros metálicos. El siniestro se produjo hacia las 12.00 horas del martes, cuando el fallecido, picador, se encontraba trabajando en una chimenea para acceder a un taller en la capa Inesperada de la explotación de Coto Minero Cantábrico en Cerredo, en la localidad asturiana de Degaña. La zona es explotada por las empresas del Grupo Minero Alonso. Derrabe repentino. Un derrabe repentino de carbón sorprendió al minero, que quedó atrapado mientras los compañeros que estaban en la zona pudieron huir a tiempo. A pesar de los esfuerzos por acceder cuanto antes a la zona donde se encontraba el cuerpo, el desprendimiento continuo de de escombros dilató durante casi dos días las tareas de rescate, con lo que a las pocas horas se perdió prácticamente la esperanza de encontrar con vida al minero atrapado. Durante las labores de rescate se retiraron de la zona afectada por el derrabe más de 400 toneladas de mineral, casi 500 vagonetas. Gerardo Fernández Rubio, la primera víctima mortal de la minería leonesa en los últimos quince meses, trabajaba para una contrata de Uminsa. Había sido recolocado desde Antracitas de Cillón. Hacía apenas dos semanas que trabajaba en la explotación donde encontró la muerte el martes. El minero será enterrado hoy en Cangas de Narcea, donde residía.