La sentencia deja fuera de toda duda la identidad del agresor
Igualmente, la sentencia considera probado que Andrés Mayo fue identificado como agresor por varias de las chicas y destaca aspectos como su coincidencia al relatar que tenía una «manos grandes» o al reconocerlo algunas de ellas por su voz. También, tiene en cuenta la huella dactilar del procesado encontrada por agentes de la Policía Nacional en el portal donde se cometió una de las agresiones, así como los restos de ADN descubiertos en el lavado vaginal practicado a una de las víctimas de la violación.
Prácticamente todas las agresiones tuvieron lugar con el mismo modus operandi, cuando las víctimas, en su mayoría con edades que no superaban los 30 años, salían de noche de su trabajo y en el portal de su vivienda, donde eran sorprendidas por la espalda.
Por otro lado, las dos abogadas de la acusación, Inmaculada Fraga y Magdalena Rodríguez expresaron su satisfacción por el contenido de la sentencia. Fraga ha destacado que el fallo recoge una de las peticiones planteadas por ambas letradas y por el ministerio fiscal para que los beneficios penitenciarios de los que pudiera disfrutar el procesado se apliquen en función de la totalidad de la pena impuesta y no del máximo que cumplirá la legislación vigente.