Entrevista | Enrique Muñoz | teniente coronel representante militar de la ue
«España busca que la UE y la OTAN mejoren la coordinación»
Nuestro país prepara la presidencia de la Unión Europea

Enrique Muñoz.
El teniente coronel Enrique Muños es el segundo mando responsable del programa de seguridad europea durante la presidencia española de la UE.
-¿Cuáles son las líneas en las que están trabajando?
-La puesta en funcionamiento del Tratado de Lisboa tiene unas implicaciones de implementación de las nuevas estructuras que van a afectar a la estructura militar de la política de defensa. El servicio de acción exterior va a tener una incidencia en la implicación militar en la política común, que va a dejar de ser europea y va a pasar a ser común en seguridad y defensa. Todo este cambio va a afectar a nuestra presidencia, que ya a ser de transición porque se abandona el sistema de rotaciones. Todo ese trabajo va a tener una incidencia en toda la estructura de nuestra presidencia y en los acpectos militares.
-¿Cuáles son los objetivos militares de la presidencia española?
-Los objetivos los planteó ayer el jefe del Estado Mayor de la Defensa. En primer lugar es el desarrollo institucional de la política común en seguridad y defensa. Una aspiración es que haya un Consejo de Ministros de Defensa dentro de la UE. Queremos que en el consejo haya ministros de Defensa. Eso es un objetivo a medio y largo plazo, pero no está garantizado que se haga durante nuestra presidencia. Se va a profundizar también en las relaciones estratégicas entre la UE y la OTAN en la gestión de crisis. No hay que perder de vista que 21 de las 28 naciones que pertenecen a la UE y la OTAN son comunes. Aunque son estructuras diferentes, hay que mejorar el sistema de coordinación cuando están trabajando en el mismo campo de operaciones y hay que complementar el desarrollo y el planeamiento de capacidades militares para evitar duplicar esfuerzos en tiempos de crisis. España quiere mejorar el nivel de los grupos de combate, que son formaciones acordadas por la UE -los denominados Battle Group - y tienen un régimen de disponibilidad muy alto y en el que participan todas las naciones de la UE con carácter rotatorio. Se quiere solucionar la falta de transporte aéreo mediante la creación de un mando de transporte aéreo y establecer capacidades compartidas en materia de helicópteros. También se quiere mejorar la política marítima integrada, con la seguridad marítima que tan actualidad está hoy en día. También se va a proponer el doble uso tanto por parte de la UE como de la OTAN de los centros de excelencia de la OTAN. Tenemos la oportunidad histórica de empezar a implementar las decisiones del Tratado de Lisboa.
-¿Cómo se valora desde Bruselas, donde usted está destacado ahora, la situación política que se vive en Afganistán, con la anulación de la segunda vuelta y las dudas sobre la legalidad del gobierno de Karzai?
-Yo hablo en nombre de la política europea de seguridad y defensa. La Unión Europea participa sólo en la reconstrucción civil. La misión militar se dirige desde la OTAN y aunque España participa en los dos foros yo no tengo información de primera mano sobre la situación en Afganistán.
-El inicio de la presidencia europea de España irá acompañada con un cambio de mando militar en el Líbano, que pasará a ser un español ¿qué va a cambiar en el Líbano con el mando español?
-Básicamente nada. El Líbano es una misión liderada por varios países europeos y entre ellos han acordado el turno rotatorio de los puestos de mando. España asumirá el mando, pero no está bajo la bandera de la Política Europea de Seguridad y Defensa.
-¿Cuál es ahora mismo el principal reto que tiene la seguridad europea?
-En la estrategia de seguridad europea se identifica el terrorismo como el principal desafío a la seguridad europea en el 2003 y en el 2008 sigue siendo la principal amenaza, junto que la proliferación de las armas de destrucción masiva, que se contempla como el escenario más devastador. En este último informe se identificaban además otros elementos, como el cambio climático, la seguridad energética, los movimientos migratorios como consecuencia de ese cambio climático o las condiciones inhumanas para la vida, que no son contempladas como amenazas, sino como desafíos. El informe se titula Una Europa segura en un mundo cambiante.
-¿Qué papel juegan las fuerzas armadas españolas en todos estos desafíos?
-Hay diez operaciones dentro de la Política Europea de Seguridad, dos de ellas militares. La operación Altea y la operación Atalanta. En Altea, España es la principal contibuidora en Bosnia Herzegovina desde 1992. España es la primera nación en número de soldados desplegados. En Atalanta también tenemos una presencia muy activa. Hemos sido el mando del componente naval y tenemos un barco, un avión de patrulla marítima y un buque logístico. Tenemos presencia significativa en estas operaciones.
-¿Tiene datos de la situación actual del Alakrana?
-El asunto del Alakrana trasciende el ámbito militar. Hay una operación de la UE para proteger los suministros de alimento a Somalia y colaborar en la seguridad del tráfico pesquero, pero no hay que perder de vista que los medios son los que se pueden desplegar y la superficie es similar a la de EE.UU. Con siete fragatas y tres aviones de vigilancia aérea, garantizar la seguridad es complicado.
-¿Juega realmente España un papel importante para avanzar hacia la paz durante su presidencia en la UE?
-No se entiende seguridad sin desarrollo, ni desarrollo sin cooperación. La seguridad no es el resultado de la aplicación de medidas militares. Es un concepto amplio con muchos condicionantes.