Un recaudador del Ayuntamiento ordena practicar detenciones en un bar de la capital
Cuatro clientes interpusieron en la Comisaría de Policía una denuncia por un presunto delito de amenazas y coacciones
Dos recaudadores del Ayuntamiento, sin mostrar identificación alguna, irrumpieron en el pub Big John-™s de la capital leonesa a las 12.30 de la noche del pasado viernes, día 20, y ordenaron desalojar el local a dos policías que les acompañaban, ante los atónitos ciudadanos que en ese momento llenaban el bar y no sabían lo que ocurría.
Primeramente, la policía comunicó a varias personas que podían terminar su consumición tranquilamente, porque iban a precintar el local por orden de los dos funcionarios adscritos al departamento de recaudación municipal. La camarera del establecimiento pidió tiempo para avisar al propietario. Pasados unos minutos, uno de los dos funcionarios se impacientó y ordenó a los policías que echaran a los clientes. Uno de ellos le preguntó al camarero si le pagaba a él la cuenta o directamente al recaudador.
«Usted no sabe quién soy yo». En ese momento, dicho empleado municipal pidió a la policía que tomaran nota de la documentación de este cliente y de las tres personas que le acompañaban y que detuvieran al primero. Los policías replicaron que no iban a detener a nadie y que no había ningún motivo. Desairado, el recaudador, con malos modos y en tono de voz elevado, espetó a los cuatro clientes: «Ustedes no saben con quién están hablando». Los cuatro clientes salieron voluntariamente del bar y entregaron su documentación a la Policía Local, que se limitó a apuntar sus datos. Acto seguido, las cuatro personas presentaron una denuncia contra el recaudador en la Comisaría de Policía Nacional por un presunto delito de amenazas, coacciones y tentativa de detención ilegal.
Estas mismas personas han anunciado que presentarán también un escrito en el Ayuntamiento para que abra un expediente disciplinario contra el funcionario, al considerar que se excedió en el desempeño de sus funciones y por el trato vejatorio que recibieron de quien se supone es un servidor público y no un «esbirro» -“hombre que tiene por oficio prender a las personas, según la RAE-. Desde que la legislación suprimió la prisión por deudas, hace ya algunos siglos, el cobro de impuestos no lleva aparejada ofensa y violencia en el trato.