Reportaje | andrea cubillas
Porque tú y yo somos iguales
Desde pequeños, tanto niñas como niños deben conocer a través de una educación integral que hombres y mujeres son iguales, con los mismos derechos y las mismas oportunidades
Autobús de la igualdad de la Junta de Castilla y León que recorre toda la provincia.
Niños y niñas, todos iguales. No cabe duda que cuando miráis a vuestros compañeros os sentís que aunque con alguna diferencia física todos sois iguales. Y así es, en ningún momento os estáis equivocando. Sin embargo, aunque esta sea una verdad, la realidad es bien contraria, y es que la diferencia entre los hombres y mujeres sigue existiendo hoy en día y en sociedades tan avanzadas como la vuestra.
Y ahora os preguntaréis: ¿cuál es el origen de esta desigualdad? Pues bien, la sociedad se asienta en una educación machista, basado en el patriarcado, es decir, en el que los hombres son los ejes sobre los que gira el funcionamiento de todo vuestro mundo y las mujeres son personas más pasivos. Poco a poco, las mujeres están haciéndose un hueco en un mundo de hombres. Demostrando que son tan válidas como sus contrarios y que están capacitadas para ejercer cualquier puesto de trabajo. Sin embargo, el machismo sigue presente en nuestra sociedad. Las mujeres siguen ocupando puestos de inferior responsabilidad, encabezando las listas del paro y recibiendo un sueldo inferior. Aunque para muchos vosotros parezca imposible que una mujer no pueda optar al mismo puesto de trabajo que un hombre por el simple hecho de ser mujer, os puede parecer algo imposible, sin embargo, un hecho tan real como vosotros mismos.
La igualdad, una realidad. El problema es, sin duda, de la educación machista y patriarcal instaurada en España. Y, es ahí, en la educación de los más pequeños, donde se deben plasmar los verdaderos valores de igualdad entre hombres y mujeres. Trabajar con la infancia y la juventud es fundamental para lograr el objetivo de alcanzar la efectiva igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Sin embargo, tanto hombres y mujeres pueden desarrollar cualquier tarea, sea la que sea y, sino lo creéis ahí os lanzo una pregunta: «¿Qué trabajos hoy en día no pueden desempeñar las mujeres?» Sólo basta que lo penséis un poco para comprobar que todos y cada uno pueden ser tareas de mujeres. Por ello, es necesario que tanto desde la escuela como desde casa se fomente y estimule la igualdad de oportunidades, para terminar con algunos de los estereotipos sociales que contribuyen a la discriminación de las mujeres.
Juguetes para todos. Hoy, a tan sólo un mes de las Navidades y la llegada de los tan esperados regalos de Papa Noel y los Reyes Magos, todos y cada uno de vosotros tenéis que saber que no hay juguetes para niños y otros para niñas. Los juguetes no tienen sexo y todos los chicos y chicas tienen que jugar con todos. Los pequeños ensayan su futuro, por ello, es importante que tanto niñas como niños aprendan a cuidar a las demás personas, que desarrollen su imaginación y creatividad y que se preparen para colaborar y resolver conflictos que les pueda surgir en la vida. Por todo ello, hay que decir que ni los coches son sólo de niños, ni las muñecas o las cocinitas cosas de chicos. Un corto español llamado El Sirenito muestra perfectamente los prejuicios de que hay juguetes aún para niños y otros para niñas, un vídeo que en unos minutos pueden ayudar a que tanto mayores como jóvenes vean la realidad de la desigualdad todavía latente hoy en día.
Dentro de unos años vosotros, niños y niñas vais a ser el futuro de esta sociedad, un futuro en el que todos debéis formar parte trabajando siempre unidos.