Diario de León

Ribaseca consigue que el Defensor del Pueblo investigue su servicio de correo

Los vecinos denuncian que no llegan a sus manos el 50% de las cartas, lo que ha provocado pérdida de seguros, citas médicas y recargos en Tráfico y basuras

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pilar infiesta | santovenia
León

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Ya decía Montesquieu, que a la mayoría de las personas prefería darles la razón rápidamente antes que escucharlas. Y éso parece haberles ocurrido a los vecinos de Ribaseca, que llevan un año denunciando en Correos el mal servicio que, a su juicio, reciben, sin que sus quejas tengan eco en la sociedad postal.

Hasta esta pequeña población del municipio de Santovenia de la Valdoncina, ubicada apenas a quince kilómetros de León capital, no llegan la mitad de las cartas, según han constatado sus habitantes. Otras, aparecen en sus casas con demasiado retraso, lo que ha provocado pérdida de citas médicas y seguros; cortes de luz y teléfono por no abonar a tiempo los recibos, y numerosos recargos en las tasas, por ejemplo, de basuras o Tráfico. Según reconocen, el «descontrol sobre las cartas hacía que en tres semanas no recibiéramos ninguna y de golpe, un día, treinta». Jesús García, que ha sido el martillo de Correos durante el último año, con más de cincuenta reclamaciones en persona, llamadas al 902 de Correos y emails, explica que la primera vez que acudió a las oficinas del servicio postal para denunciar que le faltaban cartas, incluso certificadas, le contestaron que algún vecino se las habría sacado del buzón o que él mismo las habría tirado confundidas con la publicidad.

Por eso hizo un test. Se autoenvió cartas y constató que las contestaciones a sus reclamaciones escritas a Correos tardaban tan sólo dos días en llegar a su casa (desde Madrid a Ribaseca), mientras las escritas de su puño y letra llegaban, en el mejor de los casos, en 21 días (y éso que el trayecto era menor, de León a Ribaseca).

La dirección Comercial y de Marketing le comunicó en enero que sentían las molestias, que realizarían un seguimiento para que el reparto se realizara con la rapidez debida y que, en ocasiones, se producían esas «anomalías». Sin embargo, las irregularidades se repitieron. «Calculo que he gastado 600 euros por los recargos de varios recibos que no llegaron a nuestras manos, además de dolores de cabeza durante este año», reconoce. Y se pregunta, «si a mí me faltan cartas, y a la mayoría de los vecinos también, ¿dónde están?».

El pueblo acaba de recibir, no obstante, un balón de oxígeno del Defensor del Pueblo, que ha decidido investigar el funcionamiento del servicio en la localidad. En la carta, la adjunta María Luisa Cava, indica «que se inician las actuaciones oportunas con la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos» para esclarecer los problemas.

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