opinión | carta te escribo
Pues sí, hay crisis
Querido hermano: Que lleves con galanura esta cuesta es mi deseo; así mismo que goces de buena salud al recibo de la presente; la nuestra, a Dios gracias, está buena; a pesar de la crisis, en la que hasta el escéptico Nolete cree. Pues sí, también aquí llegó el lobo; a pesar de las reiteradas negativas de Papes, que parecía san Pedro en la noche de autos, llegó el lobo; el lobo de la crisis que una vez metido en la majada está armando la de Dios es Cristo.
Sí hermano, llegó la crisis. La veo, la noto, la palpo, la siento; es como una losa que te aplasta, te corta la respiración, te cierra el bolso vacío por si acaso y zas, te estrangula. ¿Lo quieres más descriptivo? Pues toma el camino de Salamanca si quieres saber, aunque no podrás hacerlo en el Charango , que nos lo cerró Isidoro en 1985; y ZP no tiene dinero para reabrirlo, ni siquiera intenciones de cumplir la promesa.
Te digo, hermano, que aquí tenemos asentada la crisis; y no sólo en su vertiente económica, que también; tenemos crisis para dar y tomar; y para prestar a bajo interés a cuantos la necesiten. Fíjate que hasta hemos llegado a tener crisis, digamos, vecinal, o sea de empadronamiento; no como en Vic, sino al revés, De aquí se van. Hace unos días, después de 80 años de residentes, vecinos de hecho y de derecho y bien a su pesar abandonaron Astorga los hermanos Velado Graña. Con 93 y 88 años a sus espaldas don Hortensio y don Bernardo, referentes clericales en esta vetusta y clerical ciudad, han buscado su querencia de los Operarios Diocesanos en Majadahonda, donde encontrarán el bálsamo de la tranquilidad corporal, que la espiritual la derraman a raudales.
Pierde Astorga la estampa preconciliar de dos sotanas, las últimas que en los paseos de la muralla contrastaban sobre la albura del nevado Teleno en inviernos que como dijera aquel leonés «sólo aguantan los bueyes y los canónigos»; y muchos recios astorganos añado. Eran don Bernardo y don Hortensio, y viceversa, almas gemelas, alter ego el uno del otro, los últimos clérigos -"en ocasiones algún otro se despistaba-" en acudir a cuantos actos se organizan en Astorga, de la índole que fueran; y colaboraban en cuantos foros ciudadanos se programaran con un espíritu juvenil a pesar de los ochenta y noventaitantos años. Dime si no es crisis su ausencia.
Sí, hermano, aquí, a las orillas del Jerga, hoy con agua, ha llegado a beber el lobo de la crisis; el Ayuntamiento le vio las orejas y reculó en el presupuesto del ejercicio con dos millones de euros menos, que seguro se notarán. Se notan ya pues andan a la caza y captura, no del lobo, sino de préstamos para capear el temporal y taponar los agujeros más perentorios, como aquel guasón que le debía cierta pasta a la viuda. ¿Es eso crisis? Pues también. Y no veas la del Sica, que llevan mendigando año y pico, con aplazamiento incluido y a la espera de no tener que suspender el salón en el centenario cameral.
Dime hermano si no es crisis; aguda y de ansiedad, de asco y sinvergoncería, crisis crítica de UCI la del CTR que ya sabes, aunque ahora parece haber caído en el limbo. Cuando estalle -"¿estallará?-" la traca final saltarán más de cuatro por los aires. A ver si aquella entrada del Seprona y la fiscalía son capaces de poner firmes a esos gandules que cobran de nuestras miserias en ese engendro que es Gersul. O si llevan a cabo una amplia operación de limpieza de la basura que una ineficaz UTE deja a medio reciclar. ¿Eso es crisis, hermano? Sí, es crisis y gorda, dice Nolete a pesar de tener el riñón cubierto, y algo de cirrosis. Y roguemos para que no suceda lo que pronostican en Bruselas franceses, alemanes e ingleses, que dicen vamos cuesta abajo y sin frenos. Estemos confesados.