A gorrazos
Carta te escribo Martín Martínez
Querido hermano: Que goces de salud y enero se vaya con viento fresco. Que febrero se haga el loquillo y se comporte como es razonable en invierno, que esta vez ha venido para mellarle el diente a más de cuatro con aquello del cambio climático. Tenemos un invierno casi como aquellos de rapaces; buenas nevadas, carámbanos en los aleros, pardales en las pocas cuadras que quedan y resbaletes que no veas. De ello trataremos cuando llegue marzo, o antes.
Querido, cabreado estaba Nolete, pero que muy cabreado, de verdad. A perdigonada limpia los corría a todos -”dijo-”hasta sacarlos del mapa. Se acordaba de aquel médico, Ulpiano, buen aficionado a la caza que un día llegó sediento a casa y se sentó derrengado en la banca. En Portugal, decía, en Portugal tiene que estar la jodía perdiz; tiro va y viene y la pájara vuelo va; y Ulpiano sin darle; en Portugal estará -”se quejaba-” y yo hecho unos zorros.
Bueno hermano. Contuve a Nolete y le hice ver que nada teníamos que echarle en cara a Portugal para mandarle una pandilla de ineptos y gandules, que en estas asignaturas han conseguido el cum laude . Al final, después de trasegar unos tintos se apaciguó, cosa rara en él, y nos pusimos de acuerdo; a gorrazos y camino del Atlántico que los peces saben huir de la peste, lo que no podrían hacer los portugueses, o los condenaríamos a nadar.
Pues sí vamos a tener que hacerlo. Correr a gorrazos a Gersul, Legio VII y tantos vivales como medran a cuenta de la basura, mientras los trabajadores (algún día habrá que tenerla con algunos) van a plantarse otra vez para la Semana Santa, dicen, y hacen bien. Estoy a su lado pues las condiciones de trabajo son inhumanas; de los honorarios que perciben no puedo opinar, que no los sé, pero sospecho que la empresa los atornillará con tirafondos, que en esos menesteres las hay maestras.
Sí, querido; a gorrazos tendríamos que obligarles a pasar el Estrecho y hacer el Dakar a pie, a Juanvi Hererra y sus acólitos que le mullen la cama -”extraña cama-” a Tinín Areces para que duerma tranquilo con lo de Lada-Velilla para que se amurguen los montañeses de León; claro que hay algún ministro que otro y su presidente, presidente de todos que ya ya, al Estrecho también. Al tal Areces habría que echarlo al Cantábrico, para no gastar mucha pólvora, digo gorra, pues la tiene tomada con León y le da por el saco un día sí y otro también. Entre tanto Herrera y sus compinches actuando de mamporreros; y Areces, chulo que es, amenaza con arrasar Villablino si no sale con la suya por los montes de Riaño.
También amenaza Nolete, y no le falta razón, con tiro de posta, como si se tratara de llevar el lobo al chorco -”depredadores sí que son-” a todos los senadores, diputados nacionales, procuradores, diputados provinciales, tal cual alcalde y una legión de concejales, leoneses todos, por mansos, pastueños y pesebreros. Todos esos que se han subido al carro de la política y en un plis-plas los ves cabalgando en purasangres -”que no jacos de quijotes-” por nuestros eriales que es en lo que han convertido esta nuestra pobre tierra, que no tierra pobre. Y los tíos, desafiantes en sus caballos, sobres esquíes de marca rimbombante en la nieve, o autos de alta gama, se creen salvapatrias. Sí hermano; la idea de Nolete deberíamos ponerla en práctica, aunque eso se pueda llamar acracia; de esa manera tal vez podríamos salvar algo del desastre que se avecina para este nuestro solar patrio. Jo, como salió esta última frase. Salud.