Diario de León

Reportaje | JOSÉ MARÍA CAMPOS | diez años para no olvidar

El silencio del Pozo Grajero

La asociación Pozo Grajero organizó un acto de homenaje a los represaliados y asesinados del franquismo ante la placa que cubre la entrada del Pozo Grajero de Lario. Los asistentes señala

Mario Osorio, Ana Aida del Campo e Inés Liébana ante el Pozo Grajero de Lario.

Mario Osorio, Ana Aida del Campo e Inés Liébana ante el Pozo Grajero de Lario.

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Miembros de la asociación Pozo Grajero y familiares de represaliados y asesinados por el franquismo se dieron cita ayer en el Pozo Grajero, una sima natural que se encuentra en los montes de Lario y se accede por medio de un camino situado a la entrada de Polvoredo. El acto fue de recuerdo y homenaje a los que dieron su vida defendiendo sus ideales, contrarios al régimen franquista, en un día en que se cumple el décimo aniversario del sellado del Pozo Grajero. Un paraje magnífico con un bosque cuyas sombras cubren la zona de un silencio y una paz inimaginable. Un lugar lleno de belleza que fue utilizado como fosa de unos asesinatos y que marcó uno de los episodios más amargos y tristes que se recuerdan en la montaña oriental leonesa. Tal y como se recoge en el libro «La memoria del Grajero», el 13 de noviembre de 1937 el grupo de Ponga son detenidos, torturados, ejecutados y lanzados al pozo. Solo salvó la vida Jacinto Cueto que tuvo la suerte de no ser rematado antes de ser arrojad. Sobrevivió diez días hasta que un anónimo le saco de la gruta con una soga. A partir de aquí la historia fue recorriendo los pueblos de Asturias y León.

Pasarían muchos años hasta que se oyese la voz de un grupo de personas luchadores de la libertad, la paz y la justicia, encabezados por Mario Osorio Presidente de la asociación Pozo Grajero. Una lucha que como se recordó sigue reivindicando la memoria de aquellos que marcaron el camino para una sociedad más justa. Osorio dijo que se reafirman en los principios de la ONU sobre el derecho inalienable a la verdad y el deber de recordar. «Lo que no debemos hacer es olvidar», recordó Osorio.

Ante la placa que cubre el Pozo grajero, Ana Aida del Campo secretaria de la asociación e Inés Liébana concejala de IU en Puebla de Lillo manifestaron ante los asistentes que después de tanto años de sufrimiento de la época franquista «tan solo nos queda recuperar el espíritu de los paseados».

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