Reportaje | pablo rioja
El caballo negro de Santiago
El santo procesionará mañana por las calles tras la misa

José Antonio Sánchez volverá a encarnar la figura de Santiago Apóstol subido a su caballo.
La santa misa y posterior procesión en honor de Santiago Apóstol son los dos actos principales que centran las fiestas de Villadangos del Páramo. Tras la celebración eucarística, el santo -”encarnado una vez más por el juez de paz, José Antonio Sánchez-” se subirá de nuevo a su caballo «negro», para recorrer las principales calles de la localidad blandiendo su espada y encabezando el cortejo religioso.
Una tradición que gana adeptos cada año y que engrandece aún más la historia de este pueblo cuya parada es obligatoria para los miles de turistas que peregrinan a Compostela.
Según los historiadores, Villadangos del Páramo pudo tener su origen en un asentamiento Astur, conquistado por los romanos sin violencia. En la época medieval, y fruto de las sangrientas incursiones musulmanas, la villa llega a sufrir un notable abandono hacia el año 714. Durante un siglo y medio, la meseta leonesa permanecerá deshabitada hasta la repoblación llevada a cabo por los reyes de León, a finales del siglo IX o principios del X, mediante pequeños núcleos familiares.
Hasta ya casi concluido el siglo XIX sus habitantes se dedicaron fundamentalmente a la ganadería menor (ovina y caprina) y a la agricultura de subsistencia. Como consecuencia de la llegada del ferrocarril, surge un pequeño núcleo de industrias y firmas comerciales que proporcionan al pueblo un periodo de progreso considerable.
A partir de la concentración parcelaria y la puesta en marcha del proyecto «Riegos del Páramo» (1967), Villadangos entra en un nuevo periodo de desarrollo agrícola y ganadero, en paralelo al sector servicios y el industrial de hoy en día.