Un estandarte en Las Navas de Tolosa y Córdoba

La plaza Mayor acogió el final de un largo desfile de pendones.
La plaza Mayor fue ayer olla en la que se cocinó la presentación del pendón, con los estandartes hermanos de la comarca como condimento, con cocción del público al sol agostizo. En la bendición del estandarte estuvieron presentes los dos párrocos de la ciudad, si bien fue Arturo Cabo el encargado de derramar el agua bendita al paño, que alterna el verde con el púrpura, muy utilizados en otras señeras de la comarca y los más idóneos, según las indagaciones de Alejandro Valderas.
Como donante del pendón, el cronista oficial de la ciudad, Conrado Blanco, indicó que la presencia del emblema está documentada en las batallas de Las Navas de Tolosa (1212) y en la toma de Córdoba. Posteriormente, el 1600, se registra su presencia en Nápoles, entre las tropas del Duque de Feria «y ya no se conservó». El cronista abogó porque el pendón sea «un símbolo de unión» para el desarrollo de La Bañeza. A pesar de su edad, Blanco arrancó los vítores a la plaza con un «Bañezanos, bañezanas, guapísimas mujeres que llenáis La Bañeza», al comenzar su breve intervención.
El alcalde de La Bañeza, José Miguel Palazuelo, citó el nombre de cada uno del os pueblos presentes en el acto y aseguró que el cronista bañezano «se ofreció a pagar el pendón aun sin saber lo que costaba».
Tras la bendición y los discursos continuó la fiesta con una demostración de baile de pendones. La Asociación de Pendones del Reino colaboró con el Ayuntamiento para sacar adelante este acto.