Diario de León

La Junta analizará a todos los animales muertos que aparezcan en la comunidad

Reconoce que, aunque el riesgo es muy bajo, la pasteurelosis que ha matado ya a 141 ciervos puede contagiarse a otros rumiantes, pero no al ser humano

José Manuel Jiménez, José Antonio de Santiago-Juárez y María Jesús Pascual, ayer, en Valladolid.

José Manuel Jiménez, José Antonio de Santiago-Juárez y María Jesús Pascual, ayer, en Valladolid.

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Beatriz S. Olandía | valladolid
León

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El contagio de la pasteurelosis entre especies diferentes parecía hasta ahora prácticamente descartado; sin embargo, probablemente llevados por un exceso de celo, la Junta de Castilla y León reconoció ayer cierto grado de riesgo de que esta enfermedad pueda saltar de una especie a otra.

El contagio sólo podría realizarse por vía aérea y, aunque en principio respondería a una situación excepcional, obligará al Gobierno autonómico a aplicar el protocolo seguido con los ciervos hallados muertos al resto de cadáveres que se encuentren en la zona, como es el caso de un jabalí y corzos hallados en los últimos días. Así lo explicó ayer el portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez en rueda de prensa, acompañado por la viceconsejera de Desarrollo Rural, María Jesús Pascual, y el viceconsejero de Desarrollo Sostenible, José Manuel Jiménez.

Desde la Consejería de Medio Ambiente se espera que la enfermedad remita poco a poco con la normalización de las temperaturas y la desaparición de posibles situaciones de estrés, como los incendios que afectan a la zona norte de Portugal y que pueden estar provocando el movimiento de los animales de uno al otro lado de la frontera. Sin embargo, no se descarta un nuevo repunte durante el periodo de la berrera al debilitar a los animales y provocarles más estrés.

Respecto al contagio a animales domésticos, Pascual explicó que se trata de una enfermedad «conocida por los ganaderos» y contra la que muchos de ellos ya vacunan a sus reses, a pesar de no estar incluida en el protocolo de vacunación obligatoria. En otras ocasiones, cuando se sospecha de que la enfermedad afecta a alguno de los animales, se procede a la vacunación del resto de la cabaña y al aislamiento del animal infectado. A pesar de ello, la viceconsejera descartó un posible periodo de vacunación extraordinaria obligatoria.

Totalmente descartado queda el contagio al ser humano; de hecho, tal y como explicó la viceconsejera de Desarrollo Rural, «si se ingiriese carne infectada, los propios jugos gástricos eliminarían la bacteria que, por otra parte, no resiste temperaturas superiores a los 55 grados, con lo que moriría al ser cocinada».

La rueda de prensa también sirvió para que la Junta defendiera su gestión de la crisis. De Santiago-Juárez fue el encargado de relatar el desarrollo de los acontecimientos, que se desencadenaron con la aparición de los primeros ciervos muertos hallados el 27 de julio.

Desde entonces, el Gobierno autonómico ha remitido a los laboratorios de León, Granada y Algete, en Madrid, muestras de hasta siete animales para descartar por fin todas aquellas enfermedades de declaración obligatoria y confirmar, el pasado lunes, que se trataba de la pasteurella, una bacteria que habita en el tracto respiratorio de los animales de forma común.

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