Un bocado autóctono que los arrieros llevaban en su fardel
La tapa de ajo es un bocado autóctono y casi exclusivo de Santa María del Páramo. Tanto es así que en muy pocas localidades más se elabora. Incluso, casi ni se conocía en os pueblos próximos antes de que el Ayuntamiento decidiera hace seis años organizar una jornada para promocionarlo y darlo a conocer.
Se trata de un plato muy, muy antiguo. Cuentan que ya los arrieros lo llevaban en su fardel para mitigar el hambre y los fríos del invierno. Y es que es una tapa típicamente invernal, que comienza a servirse en torno a la festividad de Todos los Santos.
I ngredientes humildes. Sus ingredientes son humildes, pero su buena elaboración, aunque es sencilla, requiere tiempo, experiencia y buena mano. En primer lugar se realiza un caldo a base de carne de vaca, huesos y gallina. Dicen los expertos que es la base principal. Una vez hecho, se vuelca sobre un buen pan de hogaza. Se le pone pimentón, aceite de oliva y mucho ajo. De ahí su nombre. Se remueve con paciencia hasta que el pan se deshaga y convertirlo todo en una masa más o menos consistente, más o menos espesa. Se deja reposar y ya está listo para comer.
En frío o en caliente. Se suele servir sobre una rebanada de pan. Puede estar frío o caliente. Ser un bocado o un acompañante de otros platos.
Como cada maestrillo tiene su librillo. No hay dos tapas de Ajo iguales. Cada cocinero le da su toque personal. Las hay más consistentes y menos. Y sobre, todo, lo que más distingue a unas de otras es que sean más o menos picantes.
Durante todo el invierno se sirve como acompañante de cortos de cerveza, vino o mosto en la mayoría de los bares y restaurantes de Santa María del Páramo.