Recuperar el valle gota a gota
La asociación Riaño Vive celebró las segundas jornadas del Caldero en las que participaron el artista Diego Segura y los escritores Joaquín Araujo y Ramiro Pinto

Joaquín Araujo, Diego Segura y Ramiro Pinto, con miembros de la asociación Riaño Vive en las jornada
La asociación Riaño Vive celebró ayer las segundas jornadas del Caldero para hacer una reflexión de lo que ha supuesto para esta montaña la destrucción de los pueblos que anegó el pantano de Riaño. Los actos se iniciaron con la proyección de la película Los materiales, realizada por un grupo de jóvenes cineastas y que ha recibido varios premios internacionales. Los actos continuaron con varias conferencias. En la presentación de las jornadas se recordó que el fin de la asociación es recuperar el valle de Riaño y la demolición de la presa, un hecho que ha sucedido en otros países tal y como recordó el escritor Ramiro Pinto.
El escritor y periodista Joaquín Araujo dijo en su charla que es una reflexión sobre lo que se hizo con la construcción del embalse de Riaño a pesar de la oposición social, informes negativos y la no rentabilidad. «Con la construcción del embalse, se uso de manifiesto que lo que valía es el corto plazo y que no tiene carácter esencial es el paisaje, la cultura, la vida y la continuidad de los procesos naturales». Recordó que la sociedad no sabe aún utilizar la palabra construir, «llamamos construcción demasiadas veces a lo que es destrucción». Aunque Araujo reconoce que la recuperación total del valle va a ser casi inviable espera que al menos se recupere una parte.
El artista asturiano Diego Segura señaló que aceptó venir a Riaño ya que le emocionó el hecho de que 25 años después su gente quisiera vaciar el pantano y recuperar el valle. «¿Qué vinculación hay entre la naturaleza, el valle la psique humana y la conformación personal para que eso persista en el tiempo y siguen teniendo esa energía y esa ilusión por volver a recuperar el valle?», se preguntó. El artista precisó que las religiones y las ideologías han ido separando al hombre de esa biosintonía entre el ser humano y la naturaleza para poder manejarlo mejor.