La ciudad homenajeó a López Sancho en el centenario de su nacimiento
Una placa recuerda desde ayer el lugar en el que nació el periodista y escritor

El salón de plenos acogió el homenaje a Lorenzo López Sancho.
Astorga, una ciudad prolífica en cabeceras informativas y en periodistas, rindió ayer homenaje a uno de sus más insignes reporteros: Lorenzo López Sancho, de cuyo nacimiento se cumplieron este año cien años. López Sancho nació en el número 9 de la calle de Manuel Gullón, en un edificio que no se conserva y que albergaba la imprenta en la que se tiraba El Faro Astorgano , creado por su padre, Porfirio López.
No es extraño que tras un alumbramiento con olor a tinta y con el ruido de los rodillos en su infancia, López Sancho terminase escribiendo en ABC y La Vanguardia, incluidas las incursiones en el mundo teatral y cinematográfico.
El homenaje de ayer se inició con la presentación de la edición facsímil de La sequía , obra de López Sancho con ambiente astorgano y premiada por la Diputación de León en 1962, a la que siguió una mesa redonda en la que intervinieron el Vicente Ángel Pérez, jefe de continuidad del diario ABC, astorgano también y primero, fuera de la familia, en conocer la noticia de la muerte de López Sancho; Luis Prados de la Plaza, en representación del Ayuntamiento de Madrid, como cronista oficial de la villa, puesto que ocupó el homenajeado; María del Carmen López-Sancho, hija mayor del homenajeado, que cerró el acto; el cronista de Astorga, Martín Martínez, y el alcalde, Juan José Alonso Perandones.
López Sancho, que nació el 3 de julio de 1910, empezó a escribir muy joven, en el periódico que fundó su padre. Estudió Magisterio y, a los 24 años, ganó una oposición que le situó en La Coruña hasta 1940. La pluma que perdió Astorga la ganaba El Ideal Gallego y la Administración de justicia, ya que, tras abandonar la enseñanza, compaginó el periodismo con un puesto de auxiliar de juzgado.
De Madrid a París. Luca de Tena lo ficha para ABC en 1950, donde López Sancho destaca con la columna Madrid al día , que firmaba bajo el seudónimo de Isidro. Marcó estilo y época, ya que por ésta fue nombrado cronista oficial de Madrid en 1954.
Fue jefe de Deportes en el rotativo madrileño y, de 1962 a 1965, corresponsal deportivo en París para La Vanguardia. Las crónicas que firmaba «era un dechado de literatura», en palabras del cronista astorgano, Martín Martínez.
Tras la aventura parisina, el periodista maragato regresó a su ABC de los éxitos, como responsable de la crítica teatral y cinematográfica. Su carrera periodística finalizaría cuando comenzó a escribir teatro. Como autor no debía juzgar el trabajo de otros colegas de profesión.
Logró éxito en Madrid con la obra Aurelia o la libertad de soñar . Tuvo un programa en televisión, en la única que había, titulado A través de la niebla . Adaptó al cine La tía Julia y la lozana andaluza, tradujo al castellano toda la obra de Moliere, ganó el Premio Luca de Tena y Niza le otorgó su medalla de oro por su participación en el jurado del Festival de Cannes.
López Sancho falleció el 10 de marzo del 2001. Desde ayer, una placa le recuerda en el lugar que le vio nacer.