Jiménez de Jamuz diseña un proyecto de turismo ornitológico
Planean construir cabinas desde las que fotografiar los nidos de los abejarucos

Ejemplar de abejaruco en las inmediaciones de donde se instalarán los «hide».
Con un peso entre 50 y 70 gramos, una longitud de 25 a 29 centímetros y una envergadura de 36 a 40, el abejaruco se convierte en pieza clave de un proyecto de turismo ornitológico que diseña el Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz. Además, la iniciativa sirve de complemento a la adecuación del río Jamuz y al observatorio de aves del embalse de La Tabla, ejecutados en años anteriores.
El Ayuntamiento de Santa Elena maneja un coste de 8.000 a 10.000 euros para prolongar, en una primera fase, el paseo de la Huertona hasta la zona del molino derruido que se encuentra entre el lugar y el observatorio de aves -se completaría el trazado más adelante- y la construcción de dos hides fotográficos -jaimas que sirven para que las aves no adviertan la presencia del observador- junto a un talud de tierra, situado sobre el observatorio del embalse, en el que todos los años anidan los abejarucos en Jiménez del Jamuz.
Los hides se situaría en función de la orientación del sol para facilitar el trabajo a los fotógrafos, dentro de un recinto vallado con el fin de que los escondites -se construirían en madera y no con materiales textiles para su mayor durabilidad y conservación- no puedan sufrir daños. Según explicaban ayer desde el Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz este tipo de instalaciones funcionan en diferentes puntos de España con un nivel de ocupación alto, incluso con listas de espera.
El Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz aprobaría una tasa, no necesariamente alta, por el alquiler de los escondites a aquellos que soliciten su utilización, de manera que el proyecto generaría recursos para el municipio, así como a los negocios de hostelería del municipio.
Y es que el turismo ornitológico se está convirtiendo en una alternativa de desarrollo en el medio rural y empiezan a proliferar las empresas que ofrecen lugares en los que poder fotografiar distintas especies. En concreto, en Gallocanta (Zaragoza) los ingresos de los vecinos están relacionados en su mayor parte con la importante colonia de grullas y otras aves. Del mismo modo, la Asociación Naturalista de Amigos de la Serena (Badajoz) obtiene recursos que dedica a la conservación gracias a su colaboración con un operador turístico alemán especializado en viajes fotográficos.
100 euros diarios en Lérida. La empresa Photo Logistics ofrece hides en distintos puntos del país y de diferentes aves, entre éstas el abejaruco (en un paraje de Lérida), con un precio de 100 euros el escondite con capacidad para una persona por una jornada, aunque ofrece descuentos si lo utilizan más personas o más de un día. La misma empresa ofrece la oportunidad de ofrecer el cortejo del sisón, ave presente en su época de cría también en el municipio leonés.
Al tratarse de un ave migratoria, los escondites para observar y fotografiar los abejarucos en Jiménez de Jamuz se utilizarían entre los meses de marzo y mayo. El abejaruco es un pájaro muy agradecido de fotografiar por su colorido. Con pecho azul, vientre verdoso, cabeza canela, cuello amarillo y una banda negra en los ojos sólo el rojo falta en su plumaje, si bien éste se observa en el iris de los ejemplares adultos. Anidan en taludes cercanos a ríos y en terraplenes, donde la hembra incuba durante veinte días de 4 a 6 huevos.