Reportaje | armando medina
La primera vocación en cuatro siglos
Jorge Castro cantó misa en Zotes del Páramo, su pueblo natal, en una iglesia abarrotada de público

El nuevo sacerdote, Jorge Castro Trapote, ayer durante la celebración de la misa.
Eran las doce en punto del mediodía cuando a las puertas de la iglesia parroquial de Zotes del Páramo, consagrada a la Virgen de la Aldea, un séquito de sacerdotes, todos de blanco inmaculado, acompañaban al joven de la localidad Jorge Castro Trapote en lo que minutos después sería su primera misa. A los lados numerosos vecinos y amigos.
Nada tiene de particular un cantamisas si no fuera por la crisis de vocaciones que vive la iglesia en estos tiempos. Y, sobre todo, porque se trata de la primera persona nacida en este pueblo que decide consagrarse a la vida religiosa, al menos, en los últimos cuatro siglos. La propia alcaldesa, María del Carmen Quiñones Cadenas, señaló que desde el Ayuntamiento han estado investigando en los últimos días y «desde el siglo XVI ningún hijo de este pueblo ha sentido la llamada de la vocación religiosa. Ni un cura, ni un fraile, ni una monja. Nadie del que nosotros tengamos conocimiento. Sí hay casos en las otras localidades del municipio. Pero en Zotes, ninguno».
La misa transcurrió con total normalidad en una iglesia llena a rebosar. Mucha gente tuvo que seguir la ceremonia de pie. Amigos y familiares del misacantano leyeron las lecturas y unos niños realizaron las ofrendas. Cerca de una treintena de sacerdotes concelebraron la eucaristía. Y un coro puso las notas musicales.
Al terminar el acto religioso, se sirvió un pincho a los vecinos. Y después, los familiares y amigos más allegados compartieron un banquete.
Una vida poco común. Jorge Castro Trapote nació en Zotes del Páramo en el año 1980. Por lo tanto, actualmente tiene 30 años. Estudió el bachillerato en el instituto Legio VII de la capital leonesa. También en León se licenció en Derecho. Pero un día le llegó la vocación y lo dejó todo. «Estaba preparando oposiciones a juez. Tenía novia y ya teníamos en mente casarnos», comenta el nuevo cura. Era el año 2005 cuando coincidiendo con la muerte del Papa Juan Pablo II sintió la llamada del Señor.
Entonces entró en el seminario de León donde cursó estudios por espacio de dos años. Su preparación académica la terminó en Pamplona.
Hace apenas unos días, el 8 de enero, fue ordenado sacerdote en la basílica del Pilar de Zaragoza.
Hoy ya tiene destino en su nuevo trabajo. Será el párroco de la iglesia de San Pedro Arbués de la capital maña.
Su vida familiar no ha sido sencilla. Jorge Castro se emociona al hablar de este tema y prefiere no comentarlo demasiado. Siendo muy joven perdió a su padre en un accidente en el pantano de Bárcena. Y al poco tiempo de ingresar en el seminario falleció su madre, víctima de una larga enfermedad.
Pero ayer era un día de alegría para el nuevo ministro de la Iglesia y también para todos los vecinos de esta localidad que lo vivieron como una fiesta.