Diario de León

Una fachada de agua de casi dos millones

Los topógrafos han estaquillado ya el terreno y se espera que la obra del Plan de Riberas Urbanas se inicie en breve

La caótica vegetación de ribera impide el disfrute de los ríos en La Bañeza.

La caótica vegetación de ribera impide el disfrute de los ríos en La Bañeza.

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A. Domingo | La Bañeza
León

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Se fue como un barco de papel, flotando en las corrientes de las promesas de un PP que hacía piruetas por mantener la Alcaldía de La Bañeza y que vio truncados sus intentos por el acuerdo UPL-PSOE. Después, la enemistad de los socios que derribaron al sempierterno regidor Fernández Calvo y la inestabilidad política de una legislatura con cuatro alcaldes llevaron al fondo el proyecto de integración del río en la ciudad. Se trataba de adecentar la fachada norte de la ciudad, de la que se sale hacia León, Santa María del Páramo y Veguellina de Órbigo y, por sus extremos, hacia Madrid y La Coruña: una fachada que siempre fue de agua: de los ríos Tuerto y Duerna.

Pero aquel Tuerto en el que se lavaba la ropa y se refrescaban los veranos, con puente de hierro ya más que centenario, y un Duerna dado al juego en el agua, tendrán ahora su segunda oportunidad. Se espera que los obreros lleguen pasado enero y que paseos, carriles para andar en bicicleta, zonas de descanso y pasarelas peatonales lleven a la ciudad de los tres ríos de regreso al rumor de las aguas.

Y es que el pequeño tamaño del municipio de La Bañeza -19,7 kilómetros cuadrados- no impide, sin embargo, que tres ríos surquen su territorio: el Duerna, el desagüe del Teleno que lleva al Tuerto y éste, al Órbigo.

El proyecto de integración del Tuerto en la ciudad llegó al Ayuntamiento en marzo del 2000 y retomarlo ha supuesto diez años y lograr financiación gracias al Plan de Riberas Urbanas financiado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. 1.985.995 para evitar que los cauces continúen siendo una barrera infranqueable y evitar los daños de las avenidas de un punto caliente en lo que a inundaciones se refiere. Ejecutará la obra Intersa, cuyos topógrafos han estaquillado el terreno, por lo que el inicio es inminente.

1.900 metros, aproximadamente, de actuación, de los que 1.300 corresponden a la margen derecha del Duerna y 600 al Tuerto, en sus dos orillas, que constituyen la parte más vistosa del proyecto. Como define este documento, redactado por Ingenería Planificación y Desarrollo, S.L. (IPD), se trata de «un mayor disfrute» de ambos cauces «por parte de la población ribereña, así como de mejorar la comunicación entre las márgenes del cauce -se refiere al Tuerto-, a la vez que se integra el río en la ciudad».

Para conseguir este objetivo se acondicionarán y consolidarán las orillas de ambos ríos, «corrigiendo los problemas existentes de erosión en las márgenes y restituyendo la vegetación de ribera y su ecosistema». Además se intentará «recuperar el paisaje fluvial [...], consiguiendo un bosque de ribera aceptable y eliminando el impacto provocado por las diferentes actuaciones situadas en la orilla del río». Por último, se comunicará el núcleo urbano con el curso de agua, «salvando el efecto barrera que el río en el tramo del Tuerto suponía y que dificultaba a la población el poder disfrutar de los usos, principalmente recreativos».

Nuevo modelo hidráulico. La Bañeza, incluida en los mapas de zonas donde son más frecuentes las inundaciones , precisa, según IPD, «definir un modelo hidráulico del río capaz de absorber dichas crecidas, reduciendo al mínimo el riesgo de desbordamientos y las consiguientes inundaciones» y las pérdidas económicas que generan.

Desde el punto de vista medioambiental, destaca la alteración de la vegetación de ribera, con zonas en las que llega a ser inexistente. La falta de masa arbórea, acusada en el Tuerto, «que dé sombra a las orillas provoca la proliferación de vegetación acuática, en especial la de plantas macrófitas (acuáticas), que, a su vez, favorecen el estancamiento y calentamiento de las aguas, perjudicando seriamente la fauna acuática».

Con respecto a la situación en la que se encuentra el Duerna, el redactor del proyecto destaca que el cauce, que discurre por el noroeste de la ciudad, presenta una vegetación de ribera frondosa y «sufre un estrechamiento considerable aguas abajo».

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