SAHAGÚN
Tres granizadas cubrieron de blanco las calles y los tejados de la localidad

La piedra, que cayó en tres ocasiones, tenía el tamaño de una avellana.
No parece que se hayan producido daños materiales en el casco urbano de Sahagún (otra cosa será en el campo), pero lo cierto es que las tres granizadas que descargaron ayer por la tarde sobre Sahagún dejaron las calles vacías y una importante cantidad de piedra en las calles. Sobre las seis de la tarde se produjo la primera tormenta, tres cuartos de hora más tarde llegó la siguiente y otro tanto tardó el cielo en dejar caer una importante tromba de agua y pequeñas pelotas de hielo, de un tamaño similar al de una avellana, de unos ocho milímetros de diámetro.
El paraguas se convirtió en un estorbo más que en un escudo contra las inclemencias del tiempo y el agua y la piedra corrían por todo el ancho de las calles, dejándolas vacías. Cuando escampó, como si de enero se tratara, el blanco del granizo recordaba a la nieve del invierno sobre tejados, coches y el suelo. Los conductores se encontraron con un grave problema de visibilidad y algunos esperaron el final de la tormenta parados.