La apuesta empresarial ha llevado a ampliar las instalaciones
Nuestra Huertina se ha convertido en una marca de calidad cuando se trata de hablar de los tomates. Lo que empezó como un proyecto experimental ha dado paso a la producción de tomates de gran calidad y con una gran demanda en el mercado. Esta expansión en producción y venta ha obligado a la empresa a ampliar sus instalaciones ubicadas en el Polígono de Vidanes, con 387.000 euros de inversión, en lo que quizá sea el milagro de el Ejido llevado a la montaña.
En una de las salas se ha instalado una máquina calibradora que se encarga de seleccionar los tomates por el tamaño y el color, por medio de una fotocélula. Esto hace que la máquina coloque a cada tomate en una parte de la cinta transportadora, donde se encuentra un grupo de personas encargadas de colocarlos, una vez seleccionados, en unas bandejas. A partir de aquí pasan a otro ingenio: una etiquetadora con la misión de etiquetar cada tomate con la marca «Nuestra Huertina». Las nuevas instalaciones cuentan además con una cámara de enfriamiento para que el primer día los tomates pasen de los 30 grados a los 7 grados, así como una cámara de conservación donde los tomates pueden pasar de dos a cinco días.
Para llegar a la zona de embalaje los tomates han pasado todo un proceso de selección según señala el gerente de la empresa Apaycachana, Francisco J. Martínez. En los invernaderos la producción se realiza en dos ciclos, el primero, de enero a julio y el segundo, de julio a diciembre. Las plantas se colocan en enero y hasta abril están en la fase de crecimiento, a partir de aquí se empiezan a quinar los tomates. En julio se cortan todas las plantas y se pone en marcha en segundo ciclo. «El trabajo y el cariño se realiza en la época de crecimiento de las plantas», según comenta Francisco Martínez.