El Mular sufre dos ataques que dejan a 350 reses incontroladas en el monte
La empresa denuncia ante la Guardia Civil que alguien abrió los corrales por la noche

Reses de la ganadería de El Mular pastan en el monte de Villar de Omaña.
El lejano oeste no está sólo en las películas. En la finca de El Mular, de Omaña, dos ataques nocturnos han provocado que cerca de 350 reses campen por los montes de Villar de Omaña, Omañón y Sabugo.
Al parecer, como consta en la denuncia presentada por los trabajadores de la ganadería ante el puesto de la Guardia Civil de La Magdalena, los empleados habían encerrado los animales el día 3 de julio de cara a un control sanitario convocado para el 5 de julio. A la mañana siguiente el vallado apareció manipulado y los animales libres por el monte. El incidente se repitió a la semana siguiente, en el turno de los bueyes de pasar el chequeo.
«Había programado un saneamiento para el 5 de julio, martes, y habíamos encerrado el lunes en los corrales y cuando subimos por la mañana con los veterinarios nos habían abierto los corrales y las vacas se habían salido. A la semana siguiente pasó lo mismo con los bueyes», relata uno de los trabajadores de la explotación.
Además de denunciar los hechos, los cinco empleados de la granja también han informado al administrador concursal -”la empresa presentó concurso voluntario de acreedores el año pasado-”. Este ataque no es la única agresión sufrida en El Mular. «La cerca que recubre todo el perímetro del monte ha sido abierta varias veces», afirman los trabajadores.
Alerta de Asaja. Por otra parte, el sindicato agrario Asaja también ha criticado la situación la ganadería. «Independientemente de que, como dicen los responsables de la custodia del ganado, los animales se hayan escapado como consecuencia de un acto vandálico por el que se habrían destruido importantes tramos de alambrada, Asaja considera que ni va a ser posible recuperar a la mayoría de los animales, ni es posible retenerlos de nuevo en unas fincas en las que el pasto está agotado, por lo que, salvo con una intervención subsidiaria de la Junta de Castilla y León, los animales estarán los próximos meses ocasionando importantes pérdidas económicas a otros ganaderos», reza el comunicado del sindicato.
Los trabajadores de El Mular reconocen que el pasto comienza a escasear y que ese hecho influye en que los bóvidos busquen comida en otros pastos no alquilados por su empresa. Los ejemplares de la raza sayaguesa son de carácter huidizo y difícil de reunir.