Casa Panero, cuna de artistas
La reforma del emblemático edificio ha supuesto nueve años y un millón de euros.
«Recuerdo a mi tío Leopoldo vestido siempre con una gran elegancia, de lino color claro, con sombrero y un puro», así definía al poeta Leopoldo Panero una de sus sobrinas gemelas invitadas a las jornadas de puertas abiertas del recién remodelado edificio.
Tras nueve años de esfuerzos y dificultades en la mañana de ayer las puertas de la casa Panero se abrían de nuevo en esta nueva etapa con unos objetivos muy claros: Ser un espacio cultural, una casa para todos los astorganos y un centro para la divulgación de la obra del poeta.
El Ayuntamiento adquirió el emblemático edificio situado a los pies de la catedral en el año 2002. «Un edificio que el anterior equipo de gobierno soñó recuperar», apuntó Alonso a lo que Perandones respondió con el agradecimiento a la familia «ya que la casa fue adquirida según el precio que tasó el Ayuntamiento». 360.000 euros fue lo que pagó el consistorio por el edificio y nueve años después tras unas intensas obras que han superado el millón de euros, la ciudad se agolpaba a sus puertas para contemplar la obra a la que aún le falta rematar los detalles. La rehabilitación ha corrido a cargo del arquitecto Juan Múgica «ha sabido recuperar la esencia de la vivienda. Una casa acaba siendo imagen y semejanza de su dueño y hoy aquí están prendidas sus voces», apuntó Victorina. Son mil metros cuadrados edificados, lo que convierte a esta casa en la construcción rehabilitada más emblemática de la ciudad.