Villamanín
La procesión de San Juan sirve de despedida de los veraneantes
Las fiestas patronales se cierran con su acto más tradicional.

Un instante de la procesión de san Juan Degollado por las calles del pueblo.
Los vecinos de la localidad montañesa de Villamanín celebraron ayer, después de cuatro días intensos de fiesta cargada de jolgorio, el día grande de su patrón, san Juan Degollado, cuya imagen recorrió la localidad. Los vecinos vivieron con auténtico fervor la procesión, ya una tradición popular. De esta forma todos despidieron ayer los festejos patronales, que suponen las últimas fiestas del verano en Villamanín y tienen sabor de despedida de los veraneantes que pasan la época estival en la capital de la Tercia.
Ahora, los vecinos esperan los primeros días de diciembre para celebrar las tradicionales jornadas gastronómicas que, desde hace varios años, se desarrollan en los distintos restaurantes del municipio con el principal objetivo de dar a conocer la intensa gastronomía casera de la montaña leonesa.
Durante la jornada de ayer tuvo lugar también la gimkana automovilística en la calle de La Estación, que concentró a numeroso público, mientras que durante la media noche comenzaba la gran verbena popular nocturna con la orquesta Garibaldi, que se prolongó hasta bien pasada la madrugada. Los fuegos artificiales llenaron de luz y color el cielo de Villamanín alrededor de la una de la madrugada. Durante estos días la localidad de Villamanín ha albergado una espectacular exhibición de perros mastines, el tradicional concurso de bolos, una edición más de la carrera de autos locos, así como la primera edición del torneo de ajedrez, que nace con una vocación de permanencia y convertirse en un referente de los torneos provinciales.