Almanza lucha por mantener dos aulas para los 12 niños del pueblo

Alumnos de Almanza con sus familiares en la escuela.
La localidad de Almanza cuenta con doce niños matriculados en la escuela del pueblo. Niños que se encuentran entre los 3 y los 11 años de edad por lo que los padres piden que se mantengan las dos aulas existentes donde poder dividir a los estudiantes por cursos.
David Albalá, padre de uno de los alumnos de la escuela de Almanza, comenta que el año pasado «llegaron justos para conseguir la separación de las dos clases porque había doce niños matriculados, el mínimo que nos exigían para poder contar con las dos clases. Si desaparece una unidad escolar no nos importa mientras que se mantenga las dos aulas del colegio».
«Nosotros lo que pedimos a las administraciones es que apuesten por lo rural. En Almanza tenemos 12 niños matriculados en la escuela y otros tantos que ya son más mayores y que tienen que estudiar en Cistierna porque a partir de 1º de ESO, once años de edad, tienen que dejar el centro del pueblo. Además hay unos cinco niños del pueblo que estudian en León», afirma Albalá.
Albalá además añade que recientemente se han realizado mejoras en las escuelas, como la reparación de las ventanas y la instalación de una rampa de acceso al edificio, «por lo que no podemos dejar en el olvido estos centros rurales». «La Diputación acaba de invertir dinero en estas reformas, hace unos años también restauramos parte del edificio, así que llevamos bastante invertido en este edificio», continúa Albalá que añade que antiguamente el maestro vivía en las escuelas.
La localidad de Almanza cuenta con dos profesores y uno de ellos vive habitualmente en el pueblo. «Para nosotros mantener esta escuela abierta y con las dos aulas es importante. El pueblo paga la calefacción, la luz e incluso las excursiones, pero no nos importa porque los vecinos apostamos por lo rural», afirma Albalá.
El curso 2011-2012 comienza el 9 de septiembre y en la escuela de Almanza hay 12 alumnos matriculados, de los cuales 5 son extranjeros, «por eso podemos mantener abiertas las dos aulas», sentencia Albalá.