Un gigante de hierro de 31,5 metros y 60 toneladas
El castillete constituye un singular y relevante ejemplo de alto valor patrimonial, «tanto por su valor testimonial como por su singularidad arquitectónica y su autenticidad e integridad», según se refleja en el expediente de la Junta, que lo califica como «una obra maestra de ingenería». El castillete se construyó con unas condiciones históricas determinadas y por unas necesidades técnicas concretas en un terreno que ya tenía un pasado minero desde hace década, con las que fueron las explotaciones mineras más antiguas de la cuenca, con empresas como Las Bernesgas.
Se trata de una estructura metálica de 31,5 metros de altura y 60 toneladas de peso. Consta de una torre en forma de paralelepípedo con cuatro columnas de hierro, dividida en seis tramos que se unen por cartelas de chapa, todas ellas roblonadas y arriostradas con crucetas de ángulo. Hacia el sur, y separadas del eje del pozo, hay dos zancas de apoyo, que compensan la fuerta del tiro de la máquina de extracción. Estas últimas se unen a la torre por unas estructuras que parten cada dos tramos del paralelepípedo y dos más de apoyo. Los tramos de las chapas se unen por cartelas de chapa, todas ellas roblonadas.