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El acusado del triple crimen declara que sólo quería llevarse a sus hijos

Argumenta ante el juez que al entrar en la casa le agredieron y él se defendió.

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pilar infiesta | redacción
León

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El acusado del triple crimen de Degaña (Asturias), José Manuel Álvarez Fernández, declaró ayer en el juzgado de Cangas de Narcea que aquella fatídica madrugada del 23 de mayo le obsesionaba una idea, llevarse con él a sus dos hijos. Según recordó, la separación de su mujer, Silvia Brugos, en junio del 2009, le había dejado ‘tocado’ y se sentía vacío y solo cada vez que entregaba a los niños en la casa de los abuelos paternos, donde también vivía su ex esposa. La idea le martilleaba de tal modo, que se pasó la noche conduciendo de un lado para otro para intentar tranquilizarse. Sacó dinero en un cajero para el futuro viaje y en un arranque, se plantó a la entrada de la vivienda donde se encontraban los pequeños, de 6 y 11 años.

Insiste en que entró sólo con una linterna y una navaja, «sin intención de matar a nadie. Los moradores opusieron una fuerte resistencia y se enfrentaron a él con un cuchillo, además de empujar la puerta para que no penetrara», relata el abogado defensor, Javier Ordoñez, quien también confirma que en la refriega el acusado testificó que arrebató el cuchillo-machete al hermano de su ex mujer, aunque no recuerda cómo se produjeron los hechos posteriores que acabaron con la vida de tres de los cinco adultos de la vivienda, el padre, el hermano y el novio de Silvia Brugos, además de resultar ésta y su madre heridas de gravedad.

«Cuando se vio ensangrentado, se puso muy nervioso y se marchó. No pensó que había causado lesiones mortales, por eso pinchó las ruedas de los coches de la familia para evitar, según él creía, que le persiguieran», indica el abogado.

José Manuel Álvarez explicó al juez que tiene diagnosticado un cuadro ansioso depresivo desde hace dos años para el que está tomando tratamiento. Un día antes de que ocurrieran los hechos fue a un centro de salud porque se encontraba mal. Tras el suceso entró en estado de shock, porque, según dijo, se enteró por el propio abogado de que Silvia también estaba herida.

Primera declaración. A preguntas del letrado de la acusación, José Manuel Álvarez negó que hubiera entrado directamente a la habitación de su ex mujer, que hubiera aprovechado que estaban durmiendo para atacarles o que tuviera la idea ciega de acabar con sus vidas. La declaración se prolongó durante una hora. Es la primera que efectúa ante el juez, al haber renunciado tras ser detenido hace cinco meses «por el estado en que se encontraba», precisa Ordoñez. Tras la declaración, este minero de 42 años, vecino de Caboalles, regresó a la prisión de Villabona, donde permanece ingresado bajo la acusación de cometer tres delitos de homicidio consumado y dos en grado de tentativa, uno de allanamiento de morada, otro de atentado contra la autoridad (al embestir en su huida a una patrulla de la Guardia Civil) y daños.

La investigación da por hecho que se trata de un caso de violencia de género. Silvia Brugos, aunque no había puesto ninguna denuncia contra su ex marido, sí que había manifestado a sus allegados que se sentía acosada por él. Tras la tragedia, fue ella quien dio el aviso a la Guardia Civil. El juez ha retirado la patria potestad de los menores al padre.

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