El otoño más «negro» en diez años
Los incendios de octubre arrasaron más del 60% de la superficie forestal quemada en todo el verano.

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Las excepcionales condiciones meteorológicas con las que la provincia de León ha dado este año la bienvenida al otoño, y la imprudente y mal intencionada mano del hombre, están detrás del trágico balance de incendios forestales con el que se da por cerrada esta temporada. Sólo, durante el mes de octubre se han registrado en la provincia de León una veintena de incendios forestales, que han arrasado casi mil hectáreas, a falta de conocer los datos oficiales, que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente aún no ha hecho públicos. Este trágico balance representa más de la mitad de la superficie forestal quemada durante todo el verano, es decir durante los meses de julio, agosto y septiembre, en los que ardieron 1.605 hectáreas en 275 incendios.
Octubre se estrenaba con uno de los incendios más devastadores, el que arrasó el monte de Pontedo, en el municipio de Cármenes. Después de tres días de intenso trabajo por parte de los más de 130 efectivos de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente y del Ministerio, se lograron sofocar las llamas que arrasaron 325 hectáreas de monte. La columna de humo llegó a aprenciarse desde la capital leonesa. Al mismo tiempo ardían en Toreno, cuarenta hectáreas. En los primeros días de octubre se fueron sucediendo los siniestros, los más graves, en Molinaferrera, en Lucillo, los siete incendios en Los Ancares, en Ferral del Bernesga y en Santa Colomba de Somoza.
Desde la Asociación Profesional de Agentes Forestales de León (Apafle) no se recuerda un otoño tan «negro» como este en los últimos diez años. Aunque siempre han existido los llamados «veranillos» en febrero o marzo, en los que se han producido importantes incendios, no se recuerdan unas condiciones como las de este octubre. Aunque los agentes coinciden en que la reducción de medios de la Junta han perjudicado las labores de extinción, la sequedad y el calor y la imprudente y despiadada mano del hombre son las principales causas de estos desastres ecológicos. «Detrás de cada incendio siempre hay un interés personal». Esta es la conclusión más generalizada tras la investigación de los forestales. La tradición de quemar los pastos y los intereses cinegéticos hacen muy dificil luchar contra la impunidad. De todos modos, desde Apafle se reconoce que las cosas están cambiando y que cada vez hay más colaboración ciudadana para denunciar a los que queman el patrimonio natural, sea cual sea su interés particular.