Endesa revelará antes de un año si el almacén geológico de CO 2 es viable
Concluye en Gordaliza la recogida de muestras para la caracterización del suelo.

Ballesteros analiza una de las 1.333 muestras del sondeo realizado en Gordaliza, una por cada metro que se profundizó.
Endesa decidirá antes de un año, en el segundo semestre del 2013, si el almacén geológico de CO2 que proyecta en el sureste de León es viable. Esta semana concluye la recogida de muestras para la caracterización geológica del suelo, un proyecto que comenzó en el 2007; y se inician los trabajos en el laboratorio para determinar la idoneidad del terreno para almacenar el gas. A falta de conocer el resultado definitivo, Juan Carlos Ballesteros, subdirector de I+D de Endesa, reconocía ayer que «es una buena noticia» que la toma de muestras se haya llevado hasta el final, lo cual quiere decir que hasta el momento «todo indica que puede haber una formación viable para el almacén».
El proceso de caracterización de suelo comenzó con la realización de una primera campaña magnetotelúrica, «rápida y que identificó la existencia de la formación con el fluido salino que estábamos buscando». Más tarde se realizó la campaña sísmica, primero en dos dimensiones y luego en tres dimensiones, «para definir la geometría y dimensión de la formación de interés: una parte de almacén, que permita la entrada del CO2, y otra de sello, que impida su salida». Este estudio se llevó a cabo sobre una superficie de 260 kilómetros cuadrados.
Mientras, se ha realizado una campaña de sondeos produndos, cinco en total en las localidades de Almanza, Celada de Cea, Madrigal, Villacalabuey y Gordaliza. En esta última las máquinas trabajarán hasta el viernes, y serán retiradas la próxima semana. En un mes se restaurará la finca donde se han realizado los trabajos y en la zona no quedará rastro de la gigante maquinaria de sondeos que ha recorrido la comarca, parte de la cual se encuentra ahora en Sudamérica en catas petrolíferas.
En total los sondeos suman una perforación de casi 8.000 metros de profundidad, la última ha llegado a los 1.333 metros. En ellas se han sacado muestras («testigos») que ahora desvelarán en los laboratorios sus propiedades petrofísicas, su porosidad, permeabilidad,...
Todo ello se realizará en la «ingeniería de gabinete», a través de modelos matemáticos, simulaciones y algoritmos que permitirán confirmar si el terreno es el idóneo para formar parte del Proyecto Compostilla OxyCFB300, cofinanciado por la UE y que desarrolla también una central térmica supercrítica como parte del sistema de demostración comercial, en colaboración con la Ciuden y Foster Wheeler.