Camino Alonso portavoz del movimiento ciudadano contra la línea de alta tensión sama-velilla
«Si es necesario, nuestros hijos y nuestros nietos seguirán la lucha»
Su pasión por la montaña y su sentido de la justicia llevaron hace más de siete años a Camino Alonso a liderar un movimiento cívico contra el Goliat eléctrico que pretendía devastar valles y montañas con un sembrado de torres de 51 metros de altura. Ahora ve más cerca el final.

Camino Alonso, portavoz del movimiento contra la Sama-Velilla.
La noticia avanzada por Diario de León esta semana de que el Gobierno aparca el proyecto de la línea de alta tensión Sama-Velilla da un respiro a esta luchadora nata que no se fía y lanza un aviso para navegantes. Siempre habrá alguien vigilando.
—Se acaba una etapa muy dura y quizás sea el momento de hacer balance de estos años de lucha. ¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza?
—Lo primero que me viene es gracias. Gracias a la ciudadanía, porque por ellos los alcaldes se levantaron. Gracias a la ciudadanía porque con ellos conseguimos que nuestros políticos viesen lo que era tan evidente y, sobre todo, gracias a la ciudadanía porque sin ellos no hubiésemos podido hacer nada.
—¿En qué momento decidió liderar esta campaña?
—En el momento en el que en el año 2005 vuestro periódico publicó que se retomaba el proyecto. Nos reunimos un grupo de gente y pensamos que nos estaban tomando el pelo recuperando algo que se descartó en 1984. Nos dimos cuenta de que nos estaban engañando. Estaban utilizando un proyecto antiguo y decidimos personarnos en la Comisión de Peticiones del parlamento europeo. Allí ya nos explicaron que el proyecto estaba caducado, que era inviable y que no se podía hacer nada. Red Eléctrica se puso entonces a trabajar en un proyecto nuevo que fue el que salió en el 2007. Decidimos coger un megáfono y una furgoneta y recorrer pueblo por pueblo convocando a la gente, haciendo concejos domingo tras domingo.
—¿Cuál ha sido el momento más duro en estos años?
—Muchos. Algunos que ni siquiera se pueden contar. Los momentos duros han sido aquellos en los que piensas tiro la toalla porque no puedo más, no nos entienden. Pero afortunamente apareció el profesor Lago con su informe, que fue el que llevamos a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, y ahí vimos la luz. Puedo decir aquel que fue el momento más bonito, porque vimos claramente que lo que estábamos diciendo era la verdad, la realidad. El más duro prefiero olvidarlo.
—El movimiento cívico comenzó en León, pero se contagió a otras zonas con una problemática similar. ¿Qué les diría a aquellas personas que siguen en la lucha?
—Que sigan adelante. Hay que pensar que nosotros fuimos un referente a nivel nacional y que tuvimos contacto con asociaciones en Navarra, en País Vasco, en Valencia, en Galicia, en Valladolid. Algunas de ellas se han perdido, pero en el resto que no cunda el desánimo porque la unión hace la fuerza. No es una cuestión de presupuesto. Si hubiesen podido, lo hubiesen hecho, pero se enfrentaban a 27.500 alegaciones en contra. Se enfrentaban a una ciudadanía dispuesta a darlo todo.
—¿Qué le diría al consejero de Economía de Asturias que no hace mucho aún decía que sin la línea en el Principado iban a tener que cenar con velas?
—Me hace reir. Le respeto profundamente. Está en su derecho porque es un político y hace lo que le ordenan o lo que conviene a los intereses que están ensu área. Pero ya se lo dijimos en su momento, si lee el informe Lago o los datos de Red Eléctrica Española, verá que Asturias está exportando el 35% de la energía que produce. Entonces, que me explique con cifras y números cómo es posible que Asturias se quede sin luz.
—Hablando de políticos, ¿en algún momento se ha sentido utilizada, alguien se ha sentado a su lado para salir en la foto?
—En alguna ocasión. Pero no se lo vamos a tener en cuenta. Al principio estaban confundidos, pero cuando empezamos con las charlas y le pedíamos al profesor Lago que nos hiciera esas demostraciones in situ de cómo era el sistema eléctrico español, muchos de ellos aunque iban a hacerse la foto, terminaron convencidos.
—El fin de la Sama-Velilla no es definitivo. Red Eléctrica puede insistir en realizar el proyecto...
—Sí. Esa es la lectura que tenemos que tener, que no es definitivo. En el año 84, cuando salió sentencia se pensaba que era definitivo, y en el año 2005 tuvimos que retomar este tema. Ahora mismo tenemos la infraestructura montada de nuestra ‘guerrilla’, vamos a llamarlo así, y tal vez dentro de cinco o diez años serán nuestros hijos y a nuestros nietos los que sigan la lucha.
—¿Qué mensaje le trasladaría a los defensores de la línea?
—Les diría que hay que dialogar. Se pensaron que éramos pocos y nos tomaron por el pito del sereno al principio. Hay una frase de Gandhi que nos regalaron cuando empezamos nuestra lucha, que alguien escribió en nuestro blog, que define perféctamente la situación: «Primero no me tomaron en serio. Luego se rieron de mí y al final vencimos». No pueden pretender hacer lo que quieran, donde quieran y cuando quieran, porque hay una legislación y hay unos derechos, una naturaleza que hay que respetar. No se puede ir a hechos consumados, porque puede pasar lo que ocurrió en 1984 o puede pasar lo que ha ocurrido en 2013.
—Para finalizar, alguna idea que se quede pendiente...
—Repetir, como empecé, dando las gracias a todos aquellos que estuvieron a nuestro lado y a los que no, también, porque nos hicieron mucho más fuertes. Sobre todo, que pensemos que hay esperanza, que en esta caótica sociedad en la que estamos ahora con políticos que a veces parecen descerebrados hay que poner un punto de cordura y luchar por hacer algo mucho más justo tanto en la sociedad como en el medio ambiente como en cualquier faceta de la vida. Nada más.