La crisis dobla el número de quienes eligen el campo como opción laboral
La inversión media para iniciar la actividad en el sector se sitúa en 86.000 euros.
La actividad agropecuaria registró el mayor índice de incorporación de jóvenes a la actividad agropecuaria de los últimos años, según estimaciones del sindicato agrario Asaja. La organización profesional apunta que 132 menores de 40 años solicitaron las ayudas para incorporarse a campo en el año pasado, si bien la cifra deberá confirmarla la Consejería de Agricultura y Ganadería. Es la crisis la que ha aumentado las incorporaciones al campo y, «si los precios se mantienen y la situación económica no cambia, en los próximos dos o tres años nos moveremos en cifras similares», apuntó Turrado.
Según el secretario general de Asaja, José Antonio Turrado, la cifra resulta de extrapolar las 70 tramitaciones de la subvención cuyo expediente ha tramitado Asaja, «que representan un 53% del total». También matizó que la última convocatoria de estas subvenciones se realizó «hace casi año y medio». Sin embargo, «si lo habitual eran unos 60 expedientes cada año, ahora estamos hablando de más del doble».
Agricultores y ganaderos noveles optan a una subvención de 31.000 euros a fondo perdido que deben dedicar a su instalación (maquinaria, tierras, ganado...) y 100.000 euros de plan de mejora por el que perciben hasta un 50% de la inversión realizada en modernización con un máximo de 100.000 euros. Estos apoyos «son atractivos, pero es muy difícil hacerse agricultor con 131.000 euros y son necesarios al menos 200.000 euros», señaló Turrado. La inversión media se ha situado en 86.000 euros. La compra de tierras no es una inversión habitual, por su alto precio y la escasez de la oferta, por lo que los nuevos agricultores se asientan en las de su familia o recurren al arrendamiento.
Casi la mitad (el 48,57%) de los que tramitaron sus ayudas con Asaja para encontrar en el campo una salida profesional se encuentran en un arco de edad comprendido entre los 30 y 40 años. El 31,4% tiene de 25 a 30 y el 20% de las nuevas altas en el sector se sitúan entre los 18 y 25 años. Si se tiene en cuenta el sexo, son las mujeres las que tardan más en decidirse, ya que el 61,11% lo han hecho a partir de los 30 años. En cualquier caso, las féminas son sólo una cuarta parte de las altas (el 25,71% frente a un 74,28% de varones).
Tradición familiar
Quienes han optado por la actividad agropecuaria tienen alguna vinculación familiar con el campo, son hijos o nietos de agricultores y ganaderos, y son excepcionales los casos en que ésta relación no existe, así como el de titulados universitarios que se suben al tractor. Lo habitual es que los nuevos profesionales tengan estudios primarios o de Formación Profesional. La gran mayoría se afilian a una organización profesional agraria para comenzar la actividad.
La atención que ha despertado el sector es una buena noticia para Asaja, que quiere que los nuevos profesionales «se jubilen en el campo». Lo que despierta dudas es que todos los años «sea posible que entren en el sector entre 100 y 150 jóvenes».