Diario de León
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Carta te escribo martín Martínez

Querido hermano: Sí, nos desorientan absolutamente; al menos nos ocurre a los que vivimos en este rodal que es Astorga con sus quartos y alfoces. Y es que llevamos años, querido, demasiados, que el tiempo se ha trastornado, se ha vuelto loco. Ahí lo tienes; este mismo invierno no hemos disfrutado del bajo cero más allá de una docena de días; recuerda que el abuelo siempre decía que el mes de enero era conveniente con 60 heladas, dos por día; un buen abonado para la sementera sin necesidad de estiércol.

Ya ves, ha nevado, en abundancia, por Ancares y Fornela, por Laciana y por Babia, por Luna y los Argüellos, por Tolibia y los Picos. Peña Ubiña, que ha sido siempre referencia para estos campos abiertos, está cargada comomDios manda. Sin embargo, hermano, aquí en Astorga, que antaño era la campeona de las tierras llanas en fríos y nieves, han caído cuatro falampines un día y a escardar cebollinos, tú. El mismo Teleno, al que alguien bautizó como el Fujiyama de Maragatería, es su propio remedo, tomándole la delantera sus vecinas crestas del Morredero

Así que, hermano, con estos vaivenes los ánimos andan revueltos, desorientados. Que al parecer estas cuestiones climáticas, dicen, influyen en la «chola». Te digo esto porque me ha sorprendido que la casa, ahora lugar de recepción de los visitantes del Museo de los Caminos Palacio de Gaudí le digan Casa del Magistral. Bautizo indebido aunque salga de la Santa Madre Iglesia. Desde 1930, que la construyó, esa es la casa de Robles, un tipo pistonudo, curioso y un tanto esquinado personaje del que algún día te diré algo.

Allí vivió el tal Robles, hasta su fallecimiento; y allí vivieron sus dos hermanas hasta hace unos años. Como era casa grande, las hermanas hicieron concierto de venta y residencia vitalicia ­ —cada cual en su planta— con el canónigo Doctoral don Vicente Martínez Liébana; casa que al fallecimiento del Doctoral pasó a poder del Obispado, no sé si por donación o por venta, que eso no importa. En todo caso, si quieren bautizar la casa háganlo con el agua debida, que siempre será bendita, y llámenla «Casa del Doctoral»; que por otra parte bueno sería lo de Robles que tiene su historia y, además, ligada a la Iglesia.

También me desorienta, me sorprende y hasta me encorajina una miaja lo ocurrido hace unas semanas. En discusiones municipales y vecinales por un quítame allá esa circulación y vial de seguridad, se planteó como dato relevante que la calle Corredera Alta —también la Baja, esta sin problema— era parte de la Vía de la Plata, cuando todos sabemos que tal iter entraba en la ciudad desde Santa Clara por San Roque al Postigo de San Julián. No vaya a ocurrir lo de la Ruta de la Plata y la dichosa Red de Ciudades, de cuya organización parece que vuestro León se «desajunta». Coño con la crisis. Que la Virgen del Castro entre por la Corredera, no es por la vía, si no por la Puerta del Sol; pero esta es otra historia para su día.

Menos mal, hermano, que los hay sensatos. Tal es el caso de los directivos de la Vera Cruz y Confalón; se han planteado recuperar la procesión infantil del «Vil Populacho». Estrenarán una talla del Ecce Homo, bonita talla, que han mercado en la raya portuguesa. Y para el día 9 de marzo, tendrán la Virgen de Puerta Sol, réplica en piedra de la de Castrotierra, también de factura portuguesa. Es obsequio de un cofrade y ya tienen la hornacina lista con artística reja de forja, diseñada por otro cofrade. Solo falta que el Ayuntamiento ajardine aquello un poco, pues la Virgen estará permanentemente.

Y te diré, querido; nuestro Jesús, Jesús Salvadores, ha tenido sus impresiones cubanas en la Biblioteca con éxito rotundo; captó la vida cubana con ese ojo crítico de buen fotoperiodista que pueden ser tópicas pero también son típicas y sobre todo magníficas. Jesús, lía dos cigarrillos, majo. Y tú, hermano, cuídate.

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