Cabanillas, en ruta cuatro siglos después
La cofradía de La Vera Cruz, defensora del camino de San Salvador, celebra sus 400 años con romerías y excursiones.

Señalización de la ruta de San Miguel en Cabanillas.
Siglo XI. Las calles de un pequeño pueblo de la vega del Bernesga, situado a 14 kilómetros de León, son testigos del paso de decenas de peregrinos rumbo a Oviedo. La motivación de los caminantes para cruzar la Cordillera Cantábrica es fuerte: esperan recibir el perdón que les abrirá las puertas de la vida eterna, tras venerar las reliquias del Salvador custodiadas en el Arca Santa de cedro de la Catedral asturiana. En Cabanillas encuentran hospital, albergue, casa rectoral, oratorio (hoy ermita) y el alter ego de la imagen del Salvador carbayón, con su característica bola del mundo en la mano.
Ante el rosario de peregrinos, las gentes de la localidad deciden unirse para ayudarles y socorrer, al mismo tiempo, a los vecinos en caso de necesidad. Fundan la Cofradía del Bendito Cristo de La Vera Cruz de Cabanillas, considerada la más antigua de las hermandades leonesas, en la que también participan los pueblos del entorno (La Seca, Cuadros, Valsemana, Santibáñez...). Se desconoce la fecha exacta de su origen, pero el primer documento que contiene las reglas para gobernar la hermandad es de 1613. En la ermita local se conservan todos los libros-diarios de la cofradía, que vive desde los años ochenta una segunda juventud con apoyo de 300 hermanos.
Para festejar los, como mínimo, cuatro siglos de vida, el segundo domingo de mayo, coincidiendo con la Fiesta de la Cruz en la que se exaltan los valores que conserva la cofradía, desfilarán una decena de pendones en una romería en la que se encuentra la Virgen del Rosario y el Salvador. Se repartirán «más de 80 docenas de huevos cocidos, 30 latas de cinco kilos de escabeche y el vino que sea necesario. Además, los amigos de la Pulchra Leonina acudirán con pastas y mistela», explica el vicejuez Amadeo García. Para él, lo más destacado, sin embargo, «es el arraigo de las tradiciones en Cabanillas, lo que explica que un pueblo de 30 habitantes conserve una cofradía durante tantos siglos». También cree importante «que se produzca el relevo generacional para seguir defendiendo la Ruta y las costumbres del Bernesga, así que los nietos se hacen cofrades porque aquí no se escapa nadie», bromea. La hermandad ha abierto los brazos a varios apasionados del viaje a Compostela de la Asociación Astur-Leonesa de Amigos del Camino, que incluso colaboraron en la reforma de la ermita y que contribuyen a difundir, señalizar y mejorar la Ruta de San Salvador. Una de ellas, la catedrática María Josefa Sanz, está leyendo los libros de los sucesivos abades para escribir su historia. Según dice, «en el siglo XVI proliferaban las cofradías de La Vera Cruz, pero llama la atención la potencia de la hermandad en Cabanillas, por ser un pueblo pequeño. En sus primeros estatutos escritos se destaca que sus fines eran el culto y el socorro mutuo de los vecinos. El cargo de abad se turnaba entre las localidades de la zona».
Los 400 años del primer documento escrito de la cofradía también se celebrarán con una excursión desde Olloniego a la Catedral de Oviedo, que constituye la última etapa desde que en el 2006 los hermanos iniciaron por tramos anuales la ruta de San Salvador entre León y Asturias. Son 130 kilómetros que sirven para conectar con el camino primitivo por el Norte hasta Compostela.
La primera etapa desde León atraviesa Carbajal y llega por el monte a Cabanillas, donde continúa por la calle Real y se adentra en un bosque de encinas y robles que se prolonga hasta La Seca y Cascantes. Prosigue por La Robla, Buiza, pueblos de La Tercia y Arbas hasta vislumbrar tierras asturianas desde Pajares. Y es que como cantaban los peregrinos franceses, «Quien va a Santiago y no va al Salvador visita al siervo y deja al Señor».