La Vasco sucumbe a la parálisis minera y presenta también preconcurso de acreedores
La histórica sociedad hullera tiene su principal deuda con las subcontratas de los cielos abiertos y servicios.

La producción de la Hullera Vasco Leonesa está paralizada desde principios de este mes.
La Hullera Vasco Leonesa venía resistiéndose en los últimos meses a adoptar una decisión que ayer su consejo de administración hizo finalmente efectiva. La histórica empresa minera leonesa presentó ante el Juzgado de lo Mercantil de León el preconcurso de acreedores, una medida que da a la sociedad cuatro meses de plazo para intentar llegar a un acuerdo con las empresas a las que debe dinero. De no llegar a una solución en ese tiempo, la Vasco tendría que solicitar el concurso de acreedores, lo que anteriormente era la suspensión de pagos o la quiebra.
La Hullera se suma así al primer grupo minero privado del país, el de Victorino Alonso, que el 7 de marzo presentó también preconcurso de acreedores para sus empresas Unión Minera del Norte (Uminsa) y Coto Minero Cantábrico (CMC). La parte más importante de la minería privada del país queda así al fin sometida al precipicio financiero, mientras el Gobierno mantiene en la práctica bloqueadas todas las posibles fuentes de ingresos de un sector al que la Unión Europea dio de plazo hasta el 2018 para reorganizar el nuevo escenario al que debe enfrentarse. En apenas un año, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy ha llevado el caos a las finanzas de las empresas, la incertidumbre a sus planes no ya de futuro, sino inmediatos; y el paro a sus miles de trabajadores, afectados en su práctica totalidad por expedientes de regulación temporal o de extinción de empleo.
Las grandes
La decisión de la Hullera Vasco Leonesa, sumada a la de Alonso, supone hacer claudicar a las grandes sociedades del sector minero nacional cuando no se les ha dado ningún respiro desde que el Gobierno decidió cambiar radicalmente el marco de actuación del carbón, un sector regulado cuyas normas han dado un giro de 180 grados en unos meses, mientras las empresas con mejores perspectivas (entre las que se encuentran las dos sociedades leonesas) llevaban a cabo multimillonarias inversiones para sentar las bases de su viabilidad futura.
La Hullera Vasco Leonesa, con su presidente y consejero delegado, Antonio del Valle, al frente, aprobó ayer, presentó en el juzgado y comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (es empresa cotizada) su decisión de presentar el preconcurso para «iniciar las negociaciones con sus acreedores, para alcanzar un acuerdo de refinanciación que garantice la estabilidad financiera de la Hullera en interés de sus accionistas, sus acreedores y sus trabajadores».
Entre los principales acreedores de la sociedad que explota la cuenca de Matallana están sus empresas subcontratadas (Peal y Cidsa, después de que en febrero se diera por finalizado su contrato con 2M Mecsek, y resindiera también los de las empresas Rus e Isunor); que explotan sus cielos abiertos, lavaderos, transportes,... A mayores están las entidades financieras que han respaldado las multimillonarias inversiones de la sociedad para adecuar el Pozo Emilio a unas previsiones de explotación para los próximos años que ahora se vienen a bajo. Al contrario que el Grupo Alonso, que tiene la mayor parte de su deuda financiera con Caja España-Duero, la Hullera ha financiado sus inversiones con otras entidades.
Otras deudas
Por lo que se refiere a sus deudas con la Administración, a través del retraso en el pago de las cuotas a la Seguridad Social fundamentalmente, la empresa asegura que tiene formalizado el aplazamiento de pago que concede la ley; aunque no se solicitó en tiempo y forma. Es la causa que ha alegado el Gobierno para denegarle el pago de los 15,5 millones de ayudas que le corresponden tras el drástico recorte del pago por funcionamiento que el Gobierno decidió sobre las subvenciones pactadas en el Plan del Carbón para el 2012, y que en cualquier caso no se han hecho efectivas a día de hoy sino en parte para pequeñas empresas.
Precisamente el impago de las ayudas a la producción es una de las causas que ha llevado a la Vasco al bloque financiero actual, igual que ocurre con el Grupo Alonso, al que se adeudan casi 50 millones de euros, aunque su situación se ha visto complicada por la denuncia criminal de Hunosa por la presunta desaparición de más de 500.000 toneladas de mineral del Almacén Estratégico Temporal de Carbón.
A mayores, el Gobierno debía haber dejado fijado en diciembre el marco comercial entre mineras autóctonas y eléctricas para este año. No sólo aprobó las cantidades, precios y condiciones de adquisición con retraso, bien entrado febrero, sino que las exigencias impositivas de Industria llevaron a las productoras a recurrir el real decreto de restricciones por garantía de suministro a recurrir el real decreto en un contencioso que parece no tener fin.