La lluvia impide cosechar un 10% del maíz y causa pérdidas a los agricultores
Llorente: «León es el único lugar de Europa en el que el cultivo sigue en el campo».

Un campo sin cosechar en San Román el Antiguo (San Cristóbal de la Polantera).
«En todo el hemisferio norte, sólo en la provincia de León queda maíz en el campo. Somos un caso único en toda Europa», asegura el secretario general de Ugal-UPA, Matías Llorente, ante el retraso en la cosecha que vive la provincia. Las lluvias y el evitar los costes de secadero, dejando que el grano pierda humedad en la parcela han traído como consecuencia que este año aún queden en los campos un 10% de la superficie, unas 6.500 hectáreas, de maíz que cumple ahora un año desde su siembra, con la consiguiente pérdida que supondrá para los cultivadores.
«La caña ya no tiene resistencia, el grano ha perdido la humedad y se parte mucho y pega en el suelo, por lo que cambia el amarillo por un color más oscuro y coge hongos», explica el dirigente del sindicato agrario.
Si cesaran ahora las lluvias —los primeros días de esta semana se prevén de borrasca— los agricultores podrían entrar en las parcelas hacia el 15 de abril «como pronto», con un cultivo que ha cumplido ya doce meses en las explotaciones. «El año pasado a estas alturas habíamos sembrado y había nacido ya la remolacha y ya se sembraba maíz», recuerda Llorente, que señala el Páramo Bajo, Palluelos y del Alto Porma como principales zonas que permanecen sin recoger. Ante la posibilidad de entrara en las tierras por el exceso de agua, hay quien lo ha intentado «con cadenas —cambiando las ruedas a la cosechadora—, pero ni aún así».
Diferentes visiones
«Algunos no han cosechado por ahorrarse el coste del secadero —cada uno tiene su forma de ver las cosas y de trabajar en su explotación—, pero lo cierto es que en Europa lo sacan», explica el secretario de Ugal-UPA, que subraya «el excesivo riesgo» de mantener el grano a estas alturas en los campos «y menos mal que no caído una nevada, que lo hubiera dejado todo en el suelo».
Aún hay agricultores en la provincia que prefieren que el grano pierda humedad de forma natural en la caña, evitando los costes de secadero. Sin embargo, esta práctica da lugar a pérdidas importantes en la cosecha en años con abundancia de lluvias. Según estudios del sector, pese a los costes que supone el secadero, la cosecha tardía presenta pérdidas que se sitúan entre el 5 y el 10% con respecto a la recogida temprana.
El secado en el campo presenta, además, problemas de calidad en lo que a su empleo como alimento para el ganado se refiere, ya que al permanecer a la intemperie sufre el efecto de los hongos, que generan micotoxinas. Si bien en España aún no se tiene en cuenta su presencia para determinar la calidad, sí se marca como referencia en otros países europeos, que incluso cosechan con el cultivo con mayor humedad. Las micotoxinas no aparecen en el maíz que pasa por el secadero para su almacenaje.
Además, este año el maíz presentaba mejores precios entre octubre y diciembre que en la actualidad, por lo que el mercado ha premiado a los agricultores más diligentes (en anteriores campañas la diferencia no era tan marcada). Según datos de la Lonja Agropecuaria de León, este cereal se cotizaba el 3 de octubre a 249 euros por tonelada, mientras que el precio registrado el 20 de marzo había caído hasta los 218 euros.