Diario de León

La política era «un reto»

Hija de un francés y una inmigrante extremeña, llegó a la política hace sólo dos años animada por amigos y vecinos.

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«Fueron unos amigos de Villacedré, donde vivo, los que me metieron en este lío de la política hace dos años. Me gustan los retos y si me motivan un poco, no lo dudo», reconoce Mireya Pigere. El ‘cebo’ que le pusieron delante para presentarse a las elecciones era «llegar a la Alcaldía», en manos socialistas durante la última década. Y lo logró, a través de un pacto con el PAL-UL. Su entrada como candidata del PP se la había dado el diputado Marcos Martínez, tras entrevistar a varios aspirantes. De momento, no se arrepiente del paso dado, porque «me gusta gestionar, dar ideas beneficiosas para las familias que viven en Santovenia, como la puesta en marcha de una ludoteca dos meses el año pasado para intentar conciliar la vida familiar y laboral de nuestros vecinos», indica. Está convencida que con imaginación no es necesario gastar mucho dinero y, en cambio, se pueden solucionar los pequeños problemas de los ciudadanos.

Lleva 24 de sus 43 años de vida trabajando. Es diseñadora gráfica, habla francés y catalán y reconoce que todo lo que ha aprendido ha sido gracias a su paso por diferentes sectores laborales. Es hija de una extremeña que emigró a París «para buscarse las habichuelas y encontró empleo en una fábrica de planchado y limpieza», explica. Su padre, francés, trabajaba como camarero. Se crió, no obstante, en Barcelona, donde permaneció hasta los 19 años, estuvo otros seis en Badajoz y llegó a León en 1996 por un trabajo, sin conocer a nadie. Aquí encontró a su marido, con el que tiene una niña. De pequeña le gustaba la pintura, una aficción que derivó al diseño de textiles primero y de bolsas de plástico y cartón industrial después. También ha gestionado una empresa de administración de fincas. Los rasgos físicos que suscitaron los comentarios machistas en el periódico del PSOE son herencia de su abuela materna, rubia y de ojos azules. Una genética a la que no renuncia, pero que sólo representa su cara externa.

Como alcaldesa de Santovenia de la Valdoncina, ha bajado los impuestos y las retribuciones a la Corporación para poder aumentar las ayudas a la natalidad.

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