Un voto de emoción y fervor
Los vecinos de Laguna de Negrillos cumplieron con la promesa que la villa realizó hace siglos de celebrar la romería del Arrabal a cambio de agua para el campo.

La imagen, acompañada de vecinos, estandartes y danzantes, abandona San Juan Bautista.
Con cielo despejado, pero con frío, la Virgen del Arrabal regresó en procesión a su ermita, en la celebración de la Fiesta del Voto, una de las festividades que con más intensidad vive Laguna de Negrillos, si bien su fiesta mayor es del Corpus, con el san Sebastián. La imagen, que, según cuenta la leyenda, fue encontrada en los aledaños del pueblo, donde se construyó luego la ermita, por un obrero que excavaba en la tierra, regresó a su templo acompañada de un buen número de vecino y de los danzantes de la localidad, que visten indumentaria parecida a la de otras localidades de la comarca e incluso de otras zonas de la provincia.
La celebración religiosa comenzó en la Parroquia de San Juan Bautista a las seis de la tarde, con la novena. Posteriormente, antes de que la imagen abandonara el templo, las mozas cantaron el ramo, con gran emoción para muchos. Posteriormente, el cortejo, con música y bailes, recorrió las principales calle de la localidad para finalizar el trayecto en la ermita, donde se venera la imagen de forma habitual y en la que permanecerá hasta el año que viene, cuando Laguna cumpla su promesa.
La sequía
La Fiesta del Voto cuenta con siglos de historia. Según recoge la tradición, el descubrimiento de la imagen se produjo en año de sequía, por lo que en el pueblo decidieron celebrar una fiesta en honor de la Virgen todos los años si llegaba el agua que permitiera salvar las cosechas. Y así fue. La lluvia llegó, lo que le valió la advocación del Arrabal el patronazgo de la villa, y la fiesta continúa celebrándose como prometió el pueblo.
El tradicional ramo de roscas, de tres metros de altura, da originalidad a una fiesta en la que destacan la indumentaria de los danzantes y otras figuras.
Dicen que la talla de la Virgen, con el Niño en brazos, en madera policromada, conserva aún el golpe que le propinó en un brazo con el pico el trabajador que la encontró enterrada.