Alonso despide a los 136 mineros de los pozos Salgueiro, Santa Cruz y Cerredo
Los trabajadores no se habían reincorporado aún tras el fallo que anulaba los despidos .
El Grupo Alonso ha presentado un expediente de extinción para los 136 trabajadores de la empresa minera Uminsa, correspondientes a los grupos Cerredo, en Asturias, Salgueiro y Santa Cruz, en El Bierzo.
El secretario comarcal de Comisiones Obreras en la comarca de Laciana, Omar García, explicó a Efe que esta decisión «no es una sorpresa» para los sindicatos que siguen reclamando que comience la quema de carbón en las eléctricas. A partir de ahora se abre un periodo de negociación de 30 días para tratar de alcanzar algún acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
Este expediente llega después de que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León haya considerado nulos en sendas sentencias los despidos realizados por Uminsa en los grupos Salgueiro y Santa Cruz, cuyos trabajadores aún no se han reincorporado a sus puestos de trabajo, aunque los fallos judiciales exigían su readmisión. La empresa había concedido a los trabajadores 15 días de vacaciones a la espera de encontrales una colocación.
El fallo del TSJ entiende que la empresa no había aportado toda la documentación necesaria para acreditarlas y que la negociación del expediente de extinción de contratos lo debería haber negociado el comité intercentros y no únicamente el de Uminsa. La compañía de Victorino Alonso había justifi cado el despido colectivo en «causas económicas y productivas».
Los trabajadores aún no han cobrado las nóminas pendientes y la empresa, que ha llevado a los juzgados el impago de las ayudas a la producción del 2012, había anunciado que no pagaría hasta que las «circunstancias económicas» lo permitiesen.
Apremio a las eléctricas
Por otra parte, la preocupación de la Junta respecto al futuro de la minería del carbón no se centra sólo en los asuntos pendientes de las empresas mineras y los problemas sociales que están desatando, sino que implica también a las decisiones de las empresas eléctricas con centrales térmicas instaladas en la Comunidad. Así lo señaló ayer en León el consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, al mostrar su «especial preocupación» porque se acaba el plazo para que las eléctricas decidan realizar millonarias inversiones que las permitan funcionar a pleno rendimiento en el futuro, o bien opten por reducir su funcionamiento, lo que incidiría negativamente en el consumo de carbón.
El consejero mostró ayer la urgencia de conocer «la posición de las centrales térmicas, que tienen que dar cumplimiento a la directiva de emisiones europea. Y queda poco tiempo para tomar estas decisiones».
La nueva normativa europea requiere que antes de que finalice el 2013 las eléctricas decidan si afrontan las importantes inversiones que supone la adaptación de las centrales térmicas a unos menores índices de emisiones de óxido de nitrógeno, que les obligaría a instalar equipos de quemadores y desnitrificadores.
Estas mejoras les permitirían seguir operando a pleno rendimiento a partir del 2016. Sin embargo, de no llevar a cabo las exigencias medioambientales a partir de ese ejercicio tendrán que recortar el número de horas de funcionamiento a 1.500 al año, o a 17.500 como máximo antes de agotar su vida útil.
Un bajo rendimiento que supondría un nuevo contratiempo para la producción de carbón autonómico. De momento las eléctricas no han desvelado si llevarán a cabo las inversiones o no y agudiza el escenario de incertidumbre en el sector del carbón.
Por ello, Villanueva señaló ayer que ha solicitado al ministerio de Industria que reclame una prórroga del plazo del 2013 para que las centrales puedan tomar esta decisión. «Una cosa es tomar las decisiones, y luego hacer un calendario de ejecución más largo. Pero no estamos en disposición de decidir cuando no está definido aún el escenario de cierre de las explotaciones, y las medidas sobre el futuro del carbón cambian o no están adoptadas».
El consejero insistió en su convencimiento de que «Castilla y León va a conservar la minería más allá del 2018, por eso hay que aclarar el futuro de las empresas mineras viables. Pero para ello necesitamos también centrales térmicas que cumplan las directivas europeas de emisiones».