mansilla de las mulas
El Ayuntamiento adquiere la torre de San Martín donde proyecta un mirador
El Obispado de León recibe una donación de 7.000 euros por el campanario.

La torre de la antigua iglesia de San Martín tendrá un uso turístico.
El Ayuntamiento de Mansilla de las Mulas acaba de adquirir al Obispado de León la torre de San Martín, ubicada al lado de la iglesia de San Marín, hoy convertida en la casa de cultura de la localidad, al simbólico precio de siete mil euros. El objetivo de esta operación, realizada a través de la fórmula de la donación onerosa, ya que la compra no es posible, es el de restaurar este monumento, tan simbólico de la villa, y adecuarlo para convertirlo en un mirador desde el cual poder apreciar una vista única tanto de Mansilla de las Mulas como de la vega del Esla.
Para el teniente alcalde de la localidad, Matías Zapatero, «es una obra muy especial, para la cual se está buscando financiación». La obra consistirá básicamente en la adecuación de la estructura, la limpieza de las campanas y en la colocación de una plataforma en la parte superior para que tanto los vecinos como los cientos de turistas que cada día visitan la villa, muchos de ellos en su peregrinaje a Santiago, puedan llevarse una imagen de la villa «única y diferente».
La compra
El Ayuntamiento de Mansilla de las Mulas compró en 1953 la iglesia de San Martín dejando fuera de la operación la torre y la calle de entrada. Su construcción se remonta a 1220 (siglo XIII). Se trata de un templo rectangular de una sola nave, con un arco apuntado de piedra en su primera construcción y un arco de medio punto en su ampliación en los siglos XVI y XVII.
Tenía un artesonado de influencia mudéjar según se aprecia en los escasos restos que se conservan. Actualmente se conserva su portada gótica de transición en la fachada principal. Con el tiempo se fue deteriorando y en 1911 se cerró al culto. Ya en manos del Ayuntamiento, en 1990 la Junta de Castilla y León procedió a la restauración y rehabilitación de la totalidad del edificio, con el fin de convertirlo en la sede de la Casa de la Cultura.
El monumento, ahora casa de cultura, sirvió de almacén de cereales, acogió las oficinas del Servicio Comarcal de Extensión Agraria y, antes de su restauración, fue almacén municipal. La Dirección General de la Vivienda de la Consejería de Fomento adjudicó en agosto de 1990 las obras de restauración en 41 millones de pesetas.