Las balsas del Órbigo son necesarias «aunque se modernicen los regadíos»
El Consejo de Ministros aprueba el Plan Hidrológico del Duero, que incluye las presas.
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), José Valín, defendió ayer en una visita a La Bañeza la regulación complementaria del río Órbigo, mediante la construcción de dos balsas en los parajes de la Rial y los Morales por ser la fórmula para garantizar el riego. «Aunque se modernizara todo el regadío la capacidad del pantano de Los Barrios de Luna no sería suficiente para asegurar la campaña de riego», manifestó Valín.
El presidente de la CHD se refirió a las balsas en la misma jornada en el que el Consejo de Ministros aprobaba el Plan Hidrológico del Duero, que contempla la construcción de éstas y otras cinco más, además de otras actuaciones que supondrán inversiones por valor de 1.497 millones de euros en la mayor demarcación hidrográfica de la península. En cualquier caso, Valín se mostró prudente —«el que se apruebe el plan no significa que estén aprobadas las presas», precisó— y señaló que las balsas no han superado aún su impacto ambiental y recordó que actuaciones en la cuenca, como el embalse de Omaña, que no superó este trámite.
Valín señaló que las siete balsas son obras destinadas a paliar el déficit de determinadas zonas, como el Órbigo, del que depende «una zona regable, quizá la más importante del Duero, con cerca de 60.000 hectáreas, y un déficit claro incluso aunque se ejecuten las modernizaciones de regadíos que se acometen».
El reparto del agua
El máximo responsable de la confederación señaló que el embalse del Luna almacena una media anual de 250 hm3, de los que 75 se reservan para mantener el caudal ecológico del Órbigo, por lo que no es posible atender las necesidades del campo con «menos de 200 hm3», insuficientes «aunque se modernicen las más de 50.000 hectáreas» que dependen del embalse. Las balsas de la Rial y los Morales suponen unos 35 hm3, «poco más de una décima parte de Los Barrios de Luna, que es lo que necesitamos para asegurar el funcionamiento».
Valín señaló que la evaluación de impacto ambiental de las presas, que se desarrolla ahora, también tendrá en cuenta la problemática social que supone su construcción y destacó la independencia de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural a la hora de emitir los informes de impacto ambiental. Si éstos fuesen favorables a la regulación complementaria del río, se redactaría el proyecto y obras podrían licitarse en el año 2015.
El presidente de la autoridad de cuenca señaló que la CHD ha recibido, a través de la Asociación de Empresarios de Carrizo, un informe «anónimo» en el que se indica que las presas aumentarían la humedad de la zona, perjudicando al cultivo del lúpulo. José Valín indicó que el país con mayor producción de lúpulo es Alemania, con una humedad notablemente superior al de la zona, «por lo que creo que este no es el problema», manifestó.