Las mujeres de los mineros reclaman en Madrid un futuro para las cuencas
De Rivas a Vallecas, y hasta la Puerta del Sol, la marcha recibió un apoyo masivo.

Las mujeres mineras posan triunfantes a su llegada a Sol frente al consistorio madrileño.
Mujeres de mineros que en un Madrid de 35 grados marchan para reclamar que ya que les borran el pasado no les nieguen el futuro. Mujeres de mineros de Rivas a Vallecas. Mujeres de mineros que recuerdan a sus maridos del Puente de Vallecas a la Puerta del Sol. Son solo unas doscientas mujeres de mineros, pero estas mujeres son mucho. Porque en sus espaldas llevan la memoria de la gran entrada a Madrid del año pasado, la decepción por el definitivo abandono de la clase política, «pero pon ahí que todos, ¡del PSOE y del PP!», y la cabeza bien alta de quien no se rinde, porque, muchas, tienen que seguir dando de comer a sus hijos y lo harán, aunque dudan de si eso será posible en cualquiera de las cuencas mineras, que como las de León, corren peligro.
Seguro que ayer las mujeres de los mineros vivieron sensaciones encontradas. Pero por empezar por las positivas, pudieron comprobar desde el principio la solidaridad sincera y directa del barrio de Vallecas, en plenas fiestas de La Carmela, que se volvió a movilizar en apoyo al sector. Ya en la parte de la tarde, en pleno centro de la capital, también se dejaron ver colectivos como Stop Desahucios.
A primera hora de la mañana, el cariño que despierta este colectivo quedó de manifiesto en muchos de los vecinos de Vallecas que se acercaban al punto de encuentro, a la altura del metro Buenos Aires. El calor no mandó a la piscina, por ejemplo, a una joven sevillana, Esperanza Escalante, que prefirió estar con las mujeres mineras. «Quiero estar aquí para apoyar a gente a la que le han quitado todo lo que tenían para vivir», aseguraba Escalante.
Por supuesto, había representación de bercianos en Madrid, como es el caso de Antonio Rodríguez, natural de Matarrosa del Sil, inasequible al desaliento en todo lo que han sido las últimas presencias del sector en la capital. Ayer tampoco faltó. Y reflexionaba para Diario de León: «El problema es levantarse de la derrota. No quiero decir que esté todo perdido, pero sí, que hay que atender la situación de emergencia que se vive en zonas como Villablino», señalaba Rodríguez.
Y, mientas, las mujeres de los mineros de León se acercaban al punto de encuentro del mediodía. Con cara de cansancio pero con el paso firme que marca la dignidad y del gran enfado por hacerlas discurrir de Rivas a Vallecas por la Cañada, un secarral de piedras aislado de la ciudad.