Diario de León

Nuevos ‘padres’ por sentencia

Los abuelos del niño de Mataporquera, con su padre muerto a manos de su madre, quieren que el menor «elija libremente la relación» que mantendrá con ésta.

Amador Alonso y Agustina Madero, con su abogado, Charo Llamera (centro).

Amador Alonso y Agustina Madero, con su abogado, Charo Llamera (centro).

Publicado por
A. Domingo | Redacción
León

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Amador Alonso Rodríguez, de 65 años y jubilado, y Agustina Madero Luis, su esposa, de 54, esperan ya la llegada de su nieto de 10 años para cambiar su papel de abuelos y asumir el rol de padres. La Audiencia de Cantabria les concedió recientemente la custodia del menor, hijo de los leoneses Valentín Fernández y Erika Alonso, que fueron pareja de hecho y cuya historia terminó con el asesinato del hombre a manos de su ex pareja en la localidad cántabra de Mataporquera, en mayo de 2009.

Cuatro años han pasado para que el asunto de la custodia se resolviera, al menos de momento, y la abogada de los Rodríguez-Madero prepara ya la petición al Juzgado de Reinosa para que el menor cambie de domicilio cuanto antes. La Audiencia de Cantabria enviará ahora la documentación sobre el caso a Reinosa y será entonces cuando la letrada solicite que se cumpla la resolución, ejecutable una vez que se dicta por ser derecho de familia, aunque quepa el recurso de casación al Tribunal Supremo. En unos dos meses podría realizarse el cambio de domicilio del pequeño.

Vecinos de Villadangos, Amador Alonso, trabajó en Suiza y, más tarde, fue empresario de hostelería en León y Villadangos. «No tenemos la culpa de lo que hicieron sus padres», manifiesta, y asegura que al niño «no le va a faltar nada».

Pese a solicitar la custodia del niño desde la violenta muerte de su padre, el matrimonio no hubiera tenido inconveniente en que su tía paterna mantuviera la custodia si ésta «no hubiera estropeado el régimen de visitas. Impidiéndolas vengó la muerte de su hermano», opinan.

Lo cierto es que el fracaso del régimen de visitas llevó a los peritos a pedir el cambio de custodia para unos abuelos que conocían las notas del muchacho, que alaban, vía judicial y no por su tutora legal.

«Julio es muy majo, bueno, muy inteligente... Y sabe quién le hace bien o mal. A nosotros nos quiere muchísimo y no tardará en hacerse al cambio de familia», asevera su abuelo.

Cuatro años sin visitarla

El chico no ha visto a su madre desde que se produjo el asesinato. Sabe que está en prisión y sus abuelos quieren que la visite «cuando lo pida» y le explicarán los acontecimientos que dieron un vuelco a su vida a medida que lo solicite. Quieren que continúe la relación con su familia paterna «incluso más allá de las visitas que establece la sentencia siempre que él lo desee» y que tenga opción para hablar con su madre de lo ocurrido e incluso de reprochárselo. «Ella tampoco quiere que su hijo vaya a visitarla por obligación», sostienen. Pero el niño «será libre para decidir qué tipo de relación quiere mantener con una madre que no ha perdido la patria potestad».

Erika y Valentín se conocieron en el restaurante del padre de ella. La relación fue tortuosa y acabó mal. Sus padres no le guardan rencor: «Está perdonada porque se defendió, pero lo hizo mal y ya lo está pagando» con 18 años de prisión. Según Llamera era víctima de malos tratos «pero no denunció cuando debía hacerlo».

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