Diario de León

santa catalina de somoza

La competencia de los albergues por captar peregrinos acaba en el juzgado

Uno de los hosteleros denuncia agresiones e insultos por parte del otro empresario.

El dueño de uno de los albergues, que sufre una fractura en un brazo, muestra las denuncias.

El dueño de uno de los albergues, que sufre una fractura en un brazo, muestra las denuncias.

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sara lópez | león
León

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Hospedajes clandestinos, publicidad engañosa o incluso precios abusivos. La demanda de alojamientos en el Camino de Santiago se ha convertido en una oportunidad de negocio que provoca una competencia desleal entre muchos empresarios, hasta tal punto de llegar a las manos. La lucha por acoger peregrinos en Santa Catalina de Somoza (municipio de Astorga) ha llevado a los dos propietarios de los únicos albergues que hay en la pedanía, San Blas y El Caminante, a una disputa continua, cuyos protagonistas intentan poner fin a través del juzgado. «Llevamos nueve años de enfrentamientos, desde 2004, cuando el dueño de San Blas abrió su albergue y nosotros el nuestro», explicó el propietario de Santa Catalina, Francisco Geijo, a la vez que mostraba las sentencias. «Hasta en tres ocasiones hemos denunciado a Bienvenido Merino, padre del dueño del albergue San Blas, ya que además de incitar a los viandantes para que no regenten nuestro establecimiento, me ha agredido a mí físicamente», lamentó Geijo, todavía compadeciente tras el último altercado. «La primera denuncia la puse en octubre de 2012, cuando Merino me lanzó piedras al costado, en mayo de este año he puesto otra por agresiones verbales y la última ha sido en junio, cuando el denunciado me tiró de la moto al darme un garrotazo en el casco, ocasionándome una fractura en el brazo, así como varios hematomas», indicó el propietario de Santa Catalina.

Aunque el Juzgado de Astorga ha condenado, tras la primera denuncia, a Bienvenido Merino a pagar una multa de 700 euros a Geijo por lo hechos ocurridos en octubre de 2012, este lamenta que esta resolución no haya servido para poner fin a las disputas abiertas. «Al poner la primera denuncia y ver la sentencia pensamos que ya esta guerra se iba a acabar, pero es que cada vez la situación es más insostenible», ya que según agregó Geijo, cuando le llegó la resolución de que le tenía que indemnizar con 700 euros, se dirigió a él y le dijo «te voy a matar hijo de puta, que me has quitado 1.000 euros ladrón», insistió el afectado, quien hasta en una ocasión, aconsejado por su abogado, grabó en video las amenazas que recibe por los propietarios de la competencia. «Desde primera hora de la mañana, Bienvenido se pone a la entrada del pueblo y a todos los peregrinos que ve, les dice si vais a desayunar o a alojaros ir al albergue San Blas, que el de Santa Catalina está sucio, es muy caro, y hasta venden droga», matizó Geijo.

A la espera de la resolución de las otras denuncias, el propietario del albergue Santa Catalina, aseguró que el sólo quiere «trabajar en paz», y que los peregrinos puedan hacer el camino y descansar sin ningún tipo de coacción. «Antes de montar este negocio, no teníamos ningún problema con Bienvenido, y nos gustaría que las cosas fuesen así, al igual que los viandantes pudieran elegir por ellos mismos donde comer o donde dormir», agregó.

Caída de huéspedes

El cuanto a los huéspedes que pasan por las instalaciones propiedad de Geijo, este indicó que el número se ha visto reducido debido a la publicidad desleal que los dueños del albergue San Blas hacen. «Hemos visto descender el número de turistas que pasan por Santa Catalina, debido a las recomendaciones de Merino».

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