la bañeza
De las comarcas al cielo
La lluvia respetó el desfile de pendones pero truncó el concierto final de la Fiesta .

La plaza Mayor de La Bañeza se llenó de color en la Fiesta de las Comarcas.
En el encapotado cielo bañezano se proyectaron durante la mañana de ayer los 35 pendones que acompañaron con sus colores a la silueta del Ayuntamiento y de la Iglesia Santa María en la plaza Mayor de la ciudad.
La Fiesta de las Comarcas cumplió su cuarta edición este año con un éxito de afluencia que rondó las 2.200 personas entre pendoneros, acompañantes y quienes se acercaron a la Plaza Mayor, según indicaron desde el Consistorio.
Desde la Vega del Órbigo a la del Duerna, el Páramo, la ribera del Tuerto, cercanías de Sahagún, la Cepeda hasta las tierras de Astorga. Todas las comarcas ondearon en las calles de La Bañeza representadas por sus correspondientes pendones.
Los representantes de cada zona se reunieron, como en la edición anterior, en torno a las 11.00 en el polígono de la Sementera para alzar cada uno de los pendones. Desde allí, en torno a las 11.20 comenzó el recorrido por la N-VI hasta alcanzar la calle General Benavides, la plaza Antonio Colinas, la calle Astorga y finalizar en la plaza Mayor al compás de dulzainas, castañuelas y tambores.
Ya en la plaza, los pendoneros mostraron sus habilidades con una entrada triunfal que inauguró el paño de La Vera Cruz. Se dio entonces un compendio de equilibrio, danza, color y fuerza que sostuvo unos pendones de entre 35 y 50 kilos, en función de la madera con la que están hechos y su tamaño. Los portadores más atrevidos, apoyaron la vara sobre las palmas de las manos o, incluso, sobre sus barbillas. El último fue el pendón local, con un acompañante que se atrevió, incluso, a trepar por la vara.
Así, uno tras otro, pasaron por el centro de la plaza Mayor los 35 estandartes entre los que estaba el de San Adrián del Valle, el único pendón novato de la jornada. Todos ellos fueron formando un pasillo hacia el escenario desde el que se dedicó un minuto de silencio a las víctimas del accidente ferroviario de Santiago. A continuación, el alcalde, José Miguel Palazuelo y el cronista oficial, Conrado Blanco, dirigieron unas palabras a los congregados en la Fiesta y entregaron un detalle a los presidentes de cada pendón.
Tras este encuentro, los presentes se dirigieron al Jardinillo, liderados por el estandarte bañezano para degustar la paellada preparada para la ocasión. La jornada iba a terminar con un concierto del grupo Plaza Mayor que, finalmente, se suspendió debido a la lluvia.