El sureste de León puede almacenar CO 2 si se culmina el proyecto de Endesa
La incertidumbre financiera y legislativa condicionan el desarrollo futuro del plan.

Endesa informó a los alcaldes de los resultados de la caracterización para el almacén geológico de CO2.
Los 270 kilómetros cuadrados escudriñados durante dos años por Endesa en el sureste de la provincia para determinar su idoneidad para almacenar CO2 cumplen las expectativas exigidas para acoger el almacén de la planta de combustión limpia que desarrolla junto con la Ciuden en Compostilla. «La estructura que hemos caracterizado geológicamente es válida para almacenar CO2, hemos encontrado una formación almacén y otra sello adecuadas para el proyecto», explicó ayer a Diario de León el subdirector de I+D de la compañía eléctrica, Juan Carlos Ballesteros. Sin embargo, el impulso definitivo al proyecto dependerá de que se despejen las incógnitas de futuro que llevarán a la empresa, al Gobierno de España y a la Unión Europea a afrontar el millonario coste que supone. Incógnitas que pasan en los últimos años por la incertidumbre financiera internacional, pero también por los cambios legislativos que están afectando al sector de la generación eléctrica.
Los responsables de la investigación sobre el almacén geológico informaron ayer en el Ayuntamiento de Sahagún a los alcaldes de la zona sobre las conclusiones del estudio, que aún deben ultimarse; y también sobre los beneficios económicos que ha supuesto un trabajo que durante dos años movilizó un importante contingente humano y empresarial.
Ballesteros matizó ayer que para ofrecer una conclusión definitiva sobre la idoneidad del terreno analizado para acoger el almacén quedan «últimos trabajos de gabinete de ingeniería, de modelización de los resultados de sísmica, sondeos y otros datos», que incluso podrían requerir algún estudio de campo a mayores. En todo caso el terreno tiene «un potencial importante y es válido para almacenar CO2, lo más importante, porque sin esto el resto del proyecto se vendría abajo».
Endesa no quiere hablar de plazos para conclusiones definitivas, pero reconoce que la situación de recortes presupuestarios no ayuda a impulsar una iniciativa cuyo coste total es de 220 millones de euros. La compañía desistió en la primavera de 2011 de presentar su solicitud de ayudas a la segunda fase del NER300 (el proyecto europeo para captura y almacenamiento de CO2), y no momento no se han producido las circunstancias para que esa decisión cambie. «Es prematuro decir si vamos a seguir adelante, el contexto de crisis internacional no es el adecuado».