La plataforma de la Sama-Velilla seguirá su lucha en Bruselas
El Parlamento Europeo pide información sobre el proyecto.

Una de las torretas que atravesaría la montaña leonesa.
La plataforma ciudadana contra la construcción de la línea de alta tensión Sama-Velilla seguirá luchando hasta que el proyecto de Red Eléctrica quede definitivamente descartado. Así se lo han transmitido los responsables del movimiento al Comité de Peticiones del Parlamento Europeo, en respuesta a la solicitud de información desde Bruselas sobre la situación actual del proyecto. «Necesitaban conocer cómo está actualmente el proceso para que el expediente siga abierto en Bruselas», aclaró ayer la portavoz de la plataforma, Camino Alonso, quien aseguró que «por supuesto, la movilización ciudadana sigue porque, aunque de momento el proyecto está paralizado, no significa que en cualquier momento decidan retomarlo».
Alonso insiste en que el macroproyecto eléctrico no es necesario. «Si en 2007 el consumo eléctrico era de 47.000 megawatios, en este 2013 se ha rebajado hasta los 33.000», argumenta, una razón que enfatiza asegurando que la capacidad de generación actual es de 170.000 megawatios, «lo que deja demostrado que no se necesita».
El expediente impulsado por la plataforma lleva abierto en Bruselas desde 2005 y sus responsables entienden que no es el momento de cerrarlo porque la construcción de la línea aún está en estado latente. «Además, el Principado de Asturias sigue batallando para que se construya», recuerda Alonso, a pesar de que el Gobierno considera que el proyecto no es prioritario y, por ello, lo ha excluido de la planificación de las infraestructuras eléctricas urgentes hasta 2016.
Los esfuerzos de Asturias por afianzar la línea se están encontrando con otros obstáculos como la renuncia de Iberdrola a las concesiones para ejecutar las centrales de ciclo combinado previstas y la anulación por parte de la Justicia de la construcción de la regasificadora del Musel por incumplir la normativa que prohíbe instalaciones de este tipo a menos de 2.000 metros de zonas habitadas.
Además, el Principado también se encuentra con la oposición de concejos como el de Aller, que se niega a que la línea atraviese sus montes tal y como ocurriría con la montaña leonesa, en donde la contestación social se plasmó en la presentación de 27.000 alegaciones contra la ejecución de la infraestructura que nunca recibieron respuesta. Tampoco ha visto la luz el preceptivo informe de evaluación ambiental por parte del Ministerio de Medio Ambiente.