Diario de León

Pueblos sin peleas ‘arriba y abajo’

Quince parejas de localidades comparten sin rivalidades la coletilla sobre su altura, a ellas se suman otras cinco que invierten su nombre o mantienen la denominación yuso y suso del castellano antiguo.

Tremor de Arriba rompe la regla con más vecinos que Abajo.

Tremor de Arriba rompe la regla con más vecinos que Abajo.

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pilar infiesta | redacción
León

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El nomenclátor de pueblos leoneses incluye quince parejas de localidades con el singular apellido de Arriba o Abajo; una coletilla convertida en el tópico por antonomasia de la rivalidad ancestral entre pequeños municipios, que, actualmente, simboliza más las relaciones de hermanamiento que la desconfianza vecinal.

Calaveras, Magaz, Chozas, Villaverde, Tremor, Regueras, Barrio, Antimio, Tombrío, Tolibia, Caboalles, Rabanal, Valtuille, Valdesogo y Ariego comparten una dualidad nominal que se difumina en el día a día por la estrecha colaboración entre los arriba-abajos.

«Quizás, antes, existieran celos por los pastos o el agua, pero ahora, sobre todo, los jóvenes de ambos pueblos suben y bajan en verano y tienen mucha relación. Además, la mayoría de familias de las dos localidades están emparentadas», explica Margarita Vargas, pedánea de Calaveras de Arriba. Una opinión que resume el sentir de la mayoría de villas hermanas.

Este pueblo de Almanza representa, además, una excepción a la norma de despoblación de las localidades de Arriba leonesas (donde residen 2.375 personas) en favor de las de Abajo (con una población de 2.746 censados), ya que en ella viven actualmente cuarenta personas (el doble que en su gemelo) y ha logrado mantener el colegio gracias a un ratio aceptable de escolares.

Pero ¿por qué se eligieron los adjetivos de Arriba y Abajo para designar a estas 30 localidades? Según Antonio Teodoro Reguera, del departamento de Geografía Humana de la Universidad leonesa, «fue una cuestión topográfica o de pendiente. Los de Arriba tuvieron, al principio, su razón defensiva o climática. Al ir creciendo y surgir barrios hacia zonas pacificadas, normalmente, más llanas y donde era más fácil vivir, se formaron los pueblos de Abajo que se nutrieron con mayor población».

Para este experto, es un fenómeno «geográfico que se repite mucho». Por razones de seguridad se construía en las zonas altas y resguardadas, que ofrecían una buena panorámica del entorno para visualizar a los posibles enemigos, y también poseían suelos más fértiles por estar más soleados. Cuando se fueron saneando las riberas y disminuyendo los conflictos, la gente se decantó por vivir en las zonas más cómodas de los valles.

Reguera también explica que «alguien, en un pasado remoto, dio una primera identificación a los lugares de asentamiento señalando algún aspecto singular. Existen así muchos topónimos relacionados con lo vegetal, las características del suelo, del territorio, ríos o cultivos como Robledo, Fresno, El Alisal, Riolago...», mientras en el caso de los nombres Arriba y Abajo, responderían a la ubicación.

El catedrático de Historia Moderna de la ULE, Laureano Rubio, matiza que junto a esas quince parejas hay que incluir a Pobladura de Suso y Yuso, que mantiene la nomenclatura del castellano antiguo hoy en desuso para referirse igualmente a arriba y abajo. También pertenecerían al mismo grupo Cabanillas de San Justo y San Justo de Cabanillas, Carbajal de Fuentes y Fuentes de Carbajal, Espinareda de Vega y Vega de Espinareda, «similares en significado», indica.

Repasando el listado, habría que añadir incluso a las localidades bercianas Paradela de Arriba y Paradela del Río y los curiosos Umbría y Solana. Según Rubio, el origen de la coletilla hay que situarlo, en muchos casos, «dentro del proceso repoblador y de organización de los territorios, cuando algunas familias de los pueblos de Arriba lograron que el Rey les concediera tierras en la zona de abajo y se independizaron».

Como curiosidad, entre las poblaciones dobles, los Antimios pertenecen a dos municipios, Onzonilla y Chozas de Abajo, otro gemelo que es, además de pueblo, ayuntamiento de su zona. «Los abuelos nos cuentan que de niños quedaban con los de Chozas de Arriba para pegarse, pero luego jugaban todos juntos y aquella rivalidad hoy es una anécdota», reconoce la pedánea. También destaca Valdesogo de Abajo, la primera localidad leonesa en convertirse en Ayuntamiento en 1813, tras la orden de las cortes de Cádiz para sustituir los viejos concejos. Su elección frente a Villaturiel, actual cabecera municipal, se debió a su situación equidistante del resto de pueblos de la zona, ya que los caminos eran casi impracticables durante gran parte del invierno. «Somos localidades pequeñas y nos llevamos bien», dicen. Lo cierto es que tras años de separación, estos pueblos que comparten su nombre principal se sienten hoy más cercanos que nunca.

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