Diario de León

«Lanzaba las cuchilladas al tórax de las víctimas con la intención de matar»

Manuel Ángel Brugos y Jorge Marqués fallecieron al alcanzarles el puñal en el corazón. Roberto Brugos, que recibió treinta puñaladas, murió por perforación de la arteria vertebral.

Los letrados de la acusación particular, José Joaquín García, y de la defensa, Javier Ordóñez, esperan la reanudación del juicio.

Los letrados de la acusación particular, José Joaquín García, y de la defensa, Javier Ordóñez, esperan la reanudación del juicio.

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A. Domingo | Oviedo
León

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El día más duro. El juicio por el triple crimen de Degaña vivió ayer la jornada más impactante y hoy, tras las conclusiones definitivas de los letrados, quedará visto para sentencia. La sala escuchó las grabaciones de las llamadas al 112 y las manifestaciones de los hijos de José Manuel Álvarez, el acusado, y Silvia Brugos, su exmujer, que sufrió múltiples heridas, además de las conclusiones de los forenses y de peritos de Criminalística. Los autores de las autopsias concluyeron que el autor de la matanza «lanzaba las cuchilladas al tórax de sus víctimas con intención de causar la muerte». Fallecidos y lesionados sufrieron heridas inciso-contusas, según los expertos.

Por otra parte, la evaluación psicológica del acusado, el lacianiego José Manuel Álvarez, no deja duda sobre su capacidad para discernir el bien y el mal y su impulsividad es un rasgo de su carácter, pero no una patología. «Bajo la ansiedad no se pierden las capacidades volutivas», porque «no altera la percepción», sostuvieron los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Asturias.

Por todo el cuerpo

Los dos forenses que realizaron las autopsias a los fallecidos —Manuel Ángel y Roberto Brugos y Jorge Marqués, padre, hermano y novio de Silvia Brugos, respectivamente— señalaron que el arma utilizada es un cuchillo de caza «de un solo filo, con una longitud de 15 a 20 centímetros de hoja y unos cuatro centímetros de ancho».

El novio de Silvia Brugos, con una veintena de puñaladas por todo el cuerpo, desde la oreja al tobillo, murió a consecuencia de la cuchillada que le alcanzó en la aurícula izquierda del corazón. Los pinchazos fueron continuos ante la resistencia que pudo ofrecer y algunas heridas tienen «una importante intensidad». El cuchillo entró por la espalda. También llegó al corazón, aunque en la aurícula derecha y de frente, entre la tercera y la cuarta costilla, la «puñalada certera» que mató al padre, Manuel Ángel Brugos, que presenta lesiones en los brazos, causadas al intentar repeler el ataque.

El que sufrió más heridas fue Roberto Brugos, unas treinta, que se derivan de «una clara defensa». En su intento por salvar a su hermana y al novio de ésta, se cubrió con «brazos, piernas y con todo lo que pudo». Murió por la perforación de la arteria vertebral, una herida importante, pero que no causa el colapso que supone alcanzar el corazón, motivo por el que su agonía fue más prolongada.

El forense de Degaña, que examinó a Silvia Brugos y a su madre, Isabel Rodríguez, señaló que la primera sufrió una puñalada en el pulmón y precisó una intervención quirúrgica para curar sus heridas. Además de heridas en la cabeza, en la mano izquierda y la fractura del codo derecho, que no puede doblar «en su último 20%», daños estéticos y estrés postraumático. Su madre, Isabel Rodríguez, también presenta perjuicio estético y psicológico. Sufrió cuatro cuchilladas en la cabeza, además de en el brazo y la espalda.

El acusado sufrió heridas en la cabeza y la mano derecha, que pudieron deberse «al forcejeo con las víctimas».

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